VANINA ICKX, UNA CIENTÍFICA EN UN AUDI A4 DTM

Retrato de la piloto oficial de Audi

  • La belga se atreve con cosas con las que otros sólo sueñan
  • Pasión por los caballos: de la equitación al automovilismo

Hace paracaidismo. Fue la primera mujer en atravesar el Canal de la Mancha en un avión ultraligero. Tiene el récord de velocidad con esquís en un trampolín de salto en 136 km/h. Y desde el comienzo de año tiene su “oficina” en un potente Audi A4 DTM de 460 CV.

Vanina Ickx hace cosas con la que otros sólo pueden soñar y, teniendo en cuenta su delicada figura de 1,55 metros de altura y sus tan sólo 50 kilos de peso, resultan realmente increíbles cuando la ves por primera vez. “Me sorprendo de lo valiente que me he hecho” afirma la piloto oficial de Audi. “De pequeña era muy precavida y me daba miedo prácticamente todo.”

En esa época, ni siquiera se había planteado la posibilidad de ser una piloto de carreras. Como hija de un ex-piloto de Fórmula 1, ganador seis veces de las 24 Horas de Le Mans, Jacky Ickx, parecería natural que Vanina Ickx siguiera los exitosos pasos de su padre. Sin embargo, su carrera en el automovilismo comenzó de forma tardía a los 21 años y realmente de forma casual: “Me subí en el último minuto sustituyendo a alguien en una copa monomarca. Así fue como le cogí el gustillo”.

Antes de esto, la gran pasión de esta joven belga, cuyo encanto y carisma no se resiste a nadie en el paddock del DTM, era la equitación. “Pasaba cada minuto libre con mi caballo”, recuerda. “Al salir del colegio me iba a montar o a entrenar para torneos que se celebraban los fines de semana o durante las vacaciones.”

En el colegio, su asignatura favorita era la biología y también siguió ese camino durante sus estudios posteriores. La joven bióloga escribió su tesis sobre genética y embriología. “Adoro la naturaleza, las plantas, árboles, animales, pájaros e insectos,” explica la piloto del DTM con los ojos brillantes. “En mi opinión, es mucho más interesante saber cómo funciona la naturaleza que, por ejemplo, estudiar económicas.”

Si no se hubiera convertido en una piloto de carreras, Vanina Ickx probablemente trabajaría como científica. “Pero no en un laboratorio” enfatiza. “Lo odié durante mi tesis. Creo que hubiera terminado en algún sitio rodeada de naturaleza estudiando insectos, por ejemplo.”

Los insectos y los animales marinos son los que más interesan a esta cualificada bióloga. La otra Vanina Ickx se siente atraída por la magia de la velocidad. “Realmente no sé de dónde me viene esto” sonríe simpática. “Cuando eres adolescente lo pruebas todo para conocer mejor tus habilidades. Primero sobre skis, luego en un coche. Mi fuerza hoy es que no tengo miedo.”

Miedo no, pero sí respeto. “El DTM es sin duda el mayor desafío de mi carrera”, asegura. “Me siento muy a gusto en la familia Audi, como una princesa. De todos modos, tengo que demostrar que merezco esta plaza, lo que no es fácil en el DTM.”

Su equipo, el Futurecom TME, es, al igual que ella, nuevo en la primera división de las carreras de turismos. “Estamos intentando mejorar juntos,” comenta Vanina Ickx, que nació en Bruselas pero vive junto a su amigo Fabien en Wiesbaden, Alemania. Desde que su acompañante es una piloto oficial Audi la ve todavía menos que antes. Como consuelo puede conducir de vez en cuando su Audi RS 4 y esto también es algo con lo que muchos sólo pueden soñar.

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