Skoda Superb 2.0 TDI DSG/Vw Passat 2.0 TDI DSG

Escrito por HoyMotor16
El líder de las berlinas medias acaba de encontrarse con un durísimo rival en su propio grupo. Los comparamos con motor 2.0 TDI y cambio DSG, aunque ya les anunciamos que el checo lleva las de ganar…ImageEl salto cualitativo experimentado por Skoda en los últimos años es de los que hacen época. Y es que de hacer coches baratos con calidad ínfima ha pasado a fabricar automóviles con la reputación y la prestancia de los modernos Volkswagen, resultado lógico de la aplicación de la sinergía dentro del grupo V.A.G. Un magnífico ejemplo de esta evolución es la última generación Superb, que estos días aterriza en los comercios.

Cambia en todo frente a la anterior y, además, a mejor, lo que no era fácil partiendo de las excelencias de aquel. Junto a un diseño completamente diferente, más moderno, elegante y aerodinámico, dotado de un tercer volumen ‘camufl ado’ –en realidad son dos volúmenes porque lleva un ingenioso portón del que damos cuenta en cuadro adjunto–, presenta menor distancia entre ejes –2,76 metros por 2,81–, pero mayor longitud –4,84 metros, cuando antes eran 4,81– y anchura –1,82 metros por 1,77–. Eso sí, es más bajito –cinco centímetros menos–, de modo que en conjunto se aprecia más cuadrado o compacto.

El resultado de todo ello es un habitáculo tan gigantesco como siempre, con un espacio para las piernas de los ocupantes traseros equiparable a un Mercedes Clase S largo. Además, con 565 litros de maletero, el coche resuelve una de las lagunas detectadas en su antecesor.

CALIDAD »
como el mejor

Y todo ello incrementando la calidad hasta un nivel que, en ciertos aspectos –detalles, refi namiento general…– se sitúa no ya al nivel de lo visto en Volkswagen, sino incluso en el rango Audi, que ya son palabras mayores. La marca checa no se anda por las ramas y explicita en la documentación del coche que muchos módulos son herencia del tándem Golf V/Passat, como los trenes de rodaje o buena parte del grupo motopropulsor. Es por ello que no hemos dudado en enfrentarlo con todo un referente como el citado Passat, que por otra parte es la berlina media más vendida en España.

Para ello hemos escogido el motor intermedio 2.0 TDI de 140 CV, con diferencia, el más adecuado por su relación precio/rendimiento, acoplado al cambio automatizado DSG de seis relaciones, caro pero francamente aconsejable. Antes de nada hay que señalar que, equiparando acabados, el Skoda sale 1.680 euros más barato que el Passat, de modo que igualando precio al máximo, como hemos hecho en esta comparativa, la dotación de serie del germano queda en desventaja clara.

Pero vamos por partes. De momento, Skoda no monta la nueva mecánica TDI ‘common rail’, sino que sigue echado mano del veterano bomba-inyector que, esencialmente, da la misma potencia –los citados 140 CV– y par máximo –32,7 mkg– a un régimen prácticamente idéntico. Por cuestión de emisiones, este motor dará paso en el tiempo al de conducto común que ya lleva el Passat, aunque las modificaciones introducidas por la firma checa parecen haberlo dotado de un carácter menos abrupto de lo habitual, más lineal.

Además, el coche está realmente bien aislado –cuenta hasta con parabrisas regruesado–, de modo que sólo acelerando a fondo se aprecian sus conocidas rumorosidad y aspereza. De hecho no anda lejos de los valores que exhibe el Passat en este terreno, algo más fi no en términos generales. Eso sí, el germano, 111 kilos más ligero, saca más provecho a la energia del motor con un consumo ligeramente más favorable si bien, y como reflejamos en los cuadros de prestaciones, con diferencias mínimas en todos los casos.

Son, en resumen, buenas mecánicas para este tipo de automóviles, que no los convierten en ‘misiles’ pero permiten un andar solvente y buena capacidad para adelantar. Además, dan incluso más de sí aliados con el cambio DSG, prodigio de rapidez y suavidad en el paso de marchas.

Por otra parte, si buena es la dinámica que exhibe la berlina de Volkswagen, un punto más ágil que su oponente gracias a su tara y una distancia entre ejes un poco menor, mejor aún resulta la del checo, verdaderamente confortable y con un nivel de rodadura que remite a los últimos modelos de los cuatro aros, A6 inclusive. Y todo sin renunciar a una considerable firmeza que gana puntos recurriendo a la asequible opción del tren de rodaje deportivo, con muelles de menor flexibilidad –también lo ofrece el Passat–. La dirección o los frenos son tan satisfactorios en uno como en el otro.

Eso sí, hay cosas que Skoda se ha dejado en el tintero: un sistema ‘keyless’ para entrar y arrancar –el alemán lo lleva en opción y de serie se pone en marcha introduciendo el mando en una ranura junto al volante–, un freno de estacionamiento electromecánico como el del Passat –en vez de la palanca de toda la vida–, cámara de retrovisión –porque la visibilidad posterior no es el punto fuerte del checo–…

De cualquier forma, hay una cosa clara: el Superb aporta las virtudes del Passat –habitabilidad, maletero, tacto y calidad de construcción, comportamiento y facilidad de conducción, rendimiento mecánico…– y añade más espacio en las plazas traseras, más versatilidad a partir de su ingenioso portón y un equipamiento de serie que en el ‘top’ de la gama comparado –nivel Elegance– deja muy poquito de interés a la lista de opcionales. Sólo una imagen de marca inferior –que cada día cuenta menos en este fabricante– y un tamaño que algunos juzgarán ‘grandote’ pueden jugar en su contra.

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