Seat León 2.0 FSI Sport-up, Honda Civic 1.8i 16V Sport

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En un momento en el que las mecánicas diesel se imponen en el segmento de los compactos de aire deportivo, estos dos modelos significan un planteamiento distinto, sustentado no sólo en sus potentes mecánicas de gasolina, también en su atractiva y, en cierto modo, original estética.

No son las versiones más deportivas de sus gamas, pero sí las que mejor conjugan el confort de marcha con el dinamismo en carretera. Además, aportan buenas cotas de habitabilidad, una atrayente imagen y unos consumos relativamente contenidos.

Para lograrlo, tanto Seat como Honda recurren a sus últimas innovaciones en materia de motores. La marca española utiliza la tecnología FSI y la japonesa, la VTEC de distribución variable en admisión. El resultado ha sido dos motores de agradable funcionamiento, generosa respuesta y prestaciones de alto nivel.

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dos litros FSI destaca por sus 150 CV  y sus cifras de recuperación, mientras que el 1,8 VTEC de Honda, con unos pocos caballos menos, empuja más desde bajos regímenes y tiene un abanico de utilización más amplio, casi hasta el corte de inyección. La entrega de potencia en el motor del León se revela más plana en los regímenes de giro más elevados. Esta circunstancia hace que el Civic le supere, sorprendentemente, en adelantamientos. No obstante, su respuesta se ve penalizada por los largos desarrollos de la caja de cambios de seis velocidades que lleva acoplada. En el León, con menos distancia entre relaciones, parece más apropiada para un vehículo de corte deportivo; se mueve con más soltura en carretera.

En contrapartida sus consumos son claramente superiores 8,9 litros de media a los 100 km, por 7,7 del Civic. Y es que tanto el modelo de Honda como el de Seat son dos vehículos de espíritu deportivo, edificado sobre unos bastidores muy dinámicos, pero con grandes cualidades como rodadores; es decir, son rápidos, potentes, pero también cómodos. Esta comodidad de uso se sustenta en unos interiores amplios, buena capacidad de maletero y un sistema de suspensiones firme, proclive al dinamismo, pero no exento de una elevada dosis de confort.

Esta versión del Civic está equipada por el acabado Sport que, entre otros, incluye neumáticos de anchura 225. La del León utiliza el Sport-up, que también calza neumáticos de 225 y, además, un tarado de suspensiones más rígido. Son las dos formas de potenciar la deportividad. Evidentemente, esa mayor firmeza de la amortiguación presupone un dinamismo mayor para el modelo de Seat. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, no existen diferencias. Así, los dos son muy efectivos (sus bastidores incluso están por encima de las prestaciones de los motores), el León gracias a una dirección muy precisa y a un bastidor que se mueve entre cambios de apoyo continuos como pez en el agua. La dirección del Civic es más directa (solo 2,3 vueltas entre topes) y sus suspensiones son más secas que las de su rival, pese que el León Sport-up ha endurecido el tarado. En tramos bacheados, resulta poco confortable, mientras que el León filtra mejor las irregularidades.

Sobre carreteras anchas, sin curvas y de asfalto liso, los dos circulan con aplomo y mantener velocidades de crucero elevadas no resulta ningún esfuerzo. En cuanto a las distancias de frenado, el León presenta mejores cifras.

El dinamismo en carretera tiene su traducción estética en forma de los trazos “personalísimos” del León y del Civic. Pocos modelos del mercado están dotados de tantos rasgos externos fácilmente identificables.

El interior también rezuma esa dosis de deportividad con que ambos han sido planteados, especialmente, el Civic, donde la disposición del cuadro de relojes y de la palanca de cambios y la utilización de un botón de arranque le confieren una imagen muy peculiar. El León resulta más convencional en este sentido, aunque su habitáculo envolvente y su posición baja al volante contribuyen a recalcar su espíritu dinámico.

Por lo demás, son ergonómicos, cuentan con una buena dotación de serie y sus cotas de habitabilidad interna son aceptables. Por último, añaden buenos maleteros, especialmente el del Civic que, con 445 litros, supera a los de berlinas de su longitud parecida.

Los 21.100 euros que cuesta el Civic y los 21.872, del León, los hacen sumamente accesibles a cualquier cliente que desee un planteamiento un poco más original y exclusivo en el concurrido mercado de los compactos.


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