Seat Ibiza SportCoupé Sport

Escrito por Canalmotor.es
Tras muchos kilómetros con el Ibiza de mayor potencia en gasolina, nuestro veredicto roza claramente el notable por ser un coche dinámico, con un buen chasis y muy fácil de conducir, y eso que a nosotros se nos ha quedado corto de motor, blando de suspensiones y algo largo de relaciones de cambio.

ImageCuando un modelo se renueva, esperas grandes puntos de satisfacción; más inclusive cuando se trata de un modelo estrella, como es éste. En el Ibiza de nueva factura y tres puertas ocurre eso, aunque nos hemos quedado sedientos de más potencia que la que ofrece este motor de 1,6 litros y 105 CV. Están bien, pero sin duda el chasis los pone en evidencia en muchos momentos, por cuanto el motor se muestra algo perezoso en baja. Y un cambio buscando relaciones más cortas hubiera ayudado bastante, porque las que tiene están bien para fichar en la liga de los que consumen poco y, de paso, también en la de los que son más amigables con nuestra atmósfera.

Por comportamiento y agilidad de marcha, sin duda el Ibiza supera a este propulsor y se muestra como un coche divertido, fácil de conducir y “cañero” si pudiera. De momento, este motor es el más potente de la gama en gasolina (existe un diésel de idéntica potencia final).

Moderados 105 CV

Confieso que, aunque no se trata de un Porsche, ni nada de este tipo, el Ibiza es un modelo estrella por el que siempre he sentido cierta admiración, y no sólo por su número de ventas y lo asequible que es, sino también porque, en las últimas versiones, los derivados más deportivos me han resultado siempre tremendamente apetecibles y con una relación precio/prestaciones siempre resaltable.

En este caso, también confieso que el modelo de cinco puertas no me parece tan atractivo (más bien me parece un coche coreano) como el de tres (apellidado SportCoupé, un nombre muy acertado a mi parecer), sobre el que hemos hecho un montón de kilómetros. No sólo es que prescindir de las puertas traseras le haga más atractivo, sino que además es más bajito, lo que, unido a elementos como las llantas de aleación (en este caso de 17″), supone un plus deportivo evidente. Además, esto se traduce en un mayor aplomo y en una facilidad de conducción que nos recuerda constantemente al buen rodar de su hermano mayor, el León. Claro, y es que este Ibiza, que estrena plataforma, es más grande y más ancho que el anterior (al que no sustituye del todo, pues convivirá un tiempo con él).

Para nosotros, sus 105 CV nos parecen muy moderados para lo que es capaz de aguantar este chasis, esas ruedas y hasta el esquema de suspensiones (detrás, por eje semiindependiente). Es cierto que es un motor lo suficientemente agradable en ciudad y que consume muy poco, pero se queda corto en caballos para que lo podamos considerar un coche muy deportivo. Para sacarle algo de jugo hace falta estar constantemente tirando del cambio, concretamente de marchas cortas, puesto que, además, los desarrollos superiores (cuarta y quinta) tienden a ser largos, para, entre otras cosas, beneficiar claramente al consumo.

Desde el punto de vista deportivo, o de carácter racing, harían falta más caballos y, sobre todo, una mejor respuesta en baja, a lo que también ayudaría una mejor cifra de par, como aliado perfecto en recuperaciones, por ejemplo. Desde un punto de vista más vanguardista, nos hubiera gustado un cambio de seis velocidades, aunque queda de sobra claro que con el de cinco va más que servido por las posibilidades del motor. Es verdad que hay una novedad en esta gama, y es que este mismo modelo se puede adquirir con un cambio DSG, que, suponemos, será capaz de extraer algo más de brío a esta mecánica. Lo cierto es que con el cambio manual hay que jugar más de lo necesario con las velocidades, reduciendo constantemente para buscarle la gracia.

Dócil y fácil en la carretera

La estabilidad queda fuera de toda duda, aun con un eje trasero por torsión. La pisada es firme, y da igual lo “malo” que sea el asfalto. La sensación de llevar entre las manos un coche de mayor tamaño te asalta enseguida, y el aplomo es una de las características que destacan en los primeros momentos en un coche bueno como éste, que te llena de confianza a la hora de conducirlo. Esta circunstancia es la que aumenta la sensación de satisfacción en un vehículo… para mí, lo que diferencia a un coche bien hecho de otro que no lo está.

Lo cierto es que el chasis es muy rígido y, en nuestro caso con llantas de 17 pulgadas, la facilidad, agilidad y docilidad para meterlo exactamente por donde se le indica nos ha quedado más que clara. Muestra apoyos muy nobles, sin extraños, y permite pasar las curvas casi como si se las bebiera, lo que dice mucho de esta nueva plataforma también, y eso que la suspensión es blandita, pero con un recorrido correcto. Tiene por ello el tacto de un León, al que antes hemos dicho que nos recuerda mucho por la buena sensación que deja, y tanto frenos como dirección acompañan, sin ser especialmente duros o deportivos.

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