RECORRIDO DE PRUEBA CON EL AUDI Q7

Prueba de resistencia de los vehículos desde el sur de África hasta la Nordschleife

  • Antes de iniciar la producción en serie, el Q7 lleva ya recorridos varios millones de kilómetros de pruebas
  • Pruebas en todo el mundo en condiciones extremas y similares a las que se tendrán que enfrentar los clientes
  • La fiabilidad, el comportamiento en carretera, el confort y la versatilidad en el punto de mira

    ¿Sometemos al Q7 a casi todas las salvajadas que un conductor pueda imaginarse¿, describe de un modo bastante gráfico Martin Brand, director de Pruebas Permanentes de AUDI AG. Y Franciscus van Meel, director técnico del proyecto en el Desarrollo del nuevo todoterreno de Audi, asegura: ¿Nunca antes un vehículo ha tenido que soportar unas pruebas con una gama tan amplia de exámenes y usos¿. Los prototipos y los vehículos previos a la fabricación del Q7 quedarán hechos añicos por varios millones de kilómetros de pruebas antes de ponerse a la venta los primeros modelos la próxima primavera.

    Estas pruebas se llevan a cabo en los bancos de pruebas más diversos, en los recintos de ensayos de la empresa Volkswagen, a 35º grados bajo cero en el círculo polar, bajo el sol abrasador de los desiertos de arena y de roca en el sur de África, en las autopistas de Florida, en pistas de polvo, de gravilla y de grava desde Europa, Asia, Brasil y Centroamérica hasta la Nordschleife del circuito Nürburgrings. Pero también en carreteras nacionales aisladas y llenas de curvas, en autopistas o en mitad del denso tráfico de las aglomeraciones urbanas. Desde hace más de dos años, los modelos camuflados del Q7 circulan por carreteras públicas o por los rincones más recónditos de la Tierra en condiciones dinámicas, climáticas y topográficas extremas.

    Van Meel menciona el motivo de estas pruebas de resistencia en los automóviles: ¿Un todoterreno debe dar cuenta de su capacidad y de la utilidad para los clientes tanto en carretera como fuera de ella. Nuestras extensas pruebas, únicas en su clase, garantizan que el Q7 satisfará las más altas exigencias en aspectos como la fiabilidad, la durabilidad, la robustez, la resistencia, la rapidez, el comportamiento en carretera, el manejo, el confort, la versatilidad y la idoneidad del día a día.¿

    Para alcanzar este objetivo, los ingenieros y los conductores de pruebas de Audi ponen al límite a sus vehículos de pruebas. En este sentido, Audi se ocupa de las partes más diversas del desarrollo del vehículo como, por ejemplo, el chasis, la dinámica del vehículo, las unidades, la caja de cambios, los componentes electrónicos, la carrocería, el vehículo completo o la garantía de calidad.

    El director de Pruebas Permanentes echa un breve vistazo al catálogo de pruebas: ¿En los recintos de pruebas que utilizamos disponemos de una colección de los peores trayectos y condiciones reales imaginables en todo el mundo: baches, un adoquinado inestable, un terreno accidentado, cambios de rasante, gravilla, pistas sin asfaltar, grava, conducción por piedras, pasos a nivel, conducción a través del agua. Éstos son terrenos muy dinámicos, en los que se verifican la transmisión, la torsión y la flexión de la carrocería, así como la resistencia y la seguridad de las funciones del chasis¿, afirma Brand. Además, el Q7 debe dar cuenta de sus cualidades como vehículo tractor de un remolque. Si el vehículo soporta todos estos supuestos, entonces también aguantará una vez que se encuentre en manos del cliente. Una comparación demuestra la dureza de las pruebas: una prestación de 8.000 kilómetros en este ciclo de pruebas equivale a 300.000 kilómetros de funcionamiento normal del día a día.

    Tampoco los ingenieros de Desarrollo de la protección contra la corrosión dejan de exprimir al Q7. En el centro de protección contra la corrosión de Audi se somete a los prototipos a la denominada prueba INKA (Ingolstädter Korrosions- und Alterungste st o prueba de envejecimiento y corrosión de Ingolstadt). Para ello, se tratan los doce años de vida de un vehículo en seis meses. Un dispositivo de pulsación hidráulica sacude con fuerza al vehículo en un frío glacial y, a continuación, se le vuelve a exponer a una radiación solar extremadamente intensa en una cámara climática. El Q7 es rociado con agua salada durante horas en cámaras de pulverización de sal. El vehículo atraviesa tanques de lodo y de agua salada y es sometido a la prueba del desprendimiento de piedras en pistas de grava, lo que también saca a la luz su último punto débil, la posibilidad de oxidarse.

    El comportamiento en carretera del Q7 se prueba fuera de la misma, en un recinto todoterreno especial. En el programa de este recinto figuran sobre todo torsiones del eje y conducciones con una inclinación extrema o en desniveles profundos.

    La impermeabilidad del habitáculo se comprueba en un circuito polvoriento especial en el sur de Europa. Además, el habitáculo del vehículo cerrado se expone a enormes temperaturas en el desierto a pleno sol durante meses para comprobar la calidad de los materiales empleados en el habitáculo.

    Lo que resulta válido para la impermeabilidad en caso de polvo, obviamente también vale para el agua. Para ello, en Ingolstadt existe una cámara de pruebas especial donde los encargados de Desarrollo del vehículo pueden provocar desde una ligera lluvia hasta un monzón tropical. Además, el vehículo puede inclinarse hasta 30 grados para ver si el agua penetra en el habitáculo por algún lugar.

    Un montículo permite conducir con o sin remolque en pendientes de hasta un 35 por ciento. Y las pruebas de alta velocidad se realizan en una vía rápida para examinar la transmisión.

    Hablando de alta velocidad: el Q7 debe dar buen resultado en el circuito más duro del mundo, la Nordschleife del Nürburgrings. En este circuito, los ingenieros de Dinámica del vehículo de Audi, los mecánicos, así como los representantes de los proveedores llevan al límite al todoterreno entre 13 y 14 semanas al año. La Nordschleife, de 20,8 kilómetros de longitud, con sus 33 curvas a la izquierda y 40 curvas a la derecha, ofrece un perfil de recorrido idóneo para optimizar el comportamiento en carretera (chasis, dirección, ruedas, neumáticos, amortiguadores, ballestas y cojinetes) y el comportamiento de frenado, así como las características de confort del vehículo en situaciones extremas y para adaptarse al carácter deportivo del Q7. Para ello, los vehículos de prueba realizan unas 250 vueltas o aproximadamente 5.000 kilómetros por los míticos pasajes del circuito, como el ¿Caracciola-Karussell¿, el ¿Brünnchen¿ o el ¿Pflanzgarten¿.

    Un elemento de los recorridos de pruebas igual de importante es la denominada prueba de prolijidad. En este caso se trata de comprobar la idoneidad de todos los dispositivos electrónicos del Q7, desde los componentes electrónicos del motor y de la caja de cambios, el sistema de aparcamiento acústico o la cámara de marcha atrás hasta la iluminación de los espejos para maquillarse de los parasoles.

    Todas estas funciones se examinan a fondo en las situaciones de funcionamiento más diversas. Los conductores realizan las pruebas en su mayor parte de noche, para que el equipo pueda analizar los resultados de las mismas durante el día.

    Estos conductores están obligados a realizar las pruebas de un modo lo más orientado posible al cliente. Por este motivo reciben ciertas normas relativas al alcance y a las funciones que deben examinarse durante un turno. Sin embargo, en cuanto al ¿¿Cómo?¿ se les deja mano libre. Cada persona también puede rellenar los cuestionarios de forma libre. Además, un elemento de las listas de comprobación son también las ¿pruebas de estrés¿. Algunos ejemplos de estas pruebas son: activar y desactivar los sistemas electrónicos una y otra vez con el vehículo detenido y dur ante la conducción, y los usos poco típicos, como el empleo de los limpiaparabrisas cuando no llueve, el manejo del vehículo por parte del conductor y del copiloto al mismo tiempo, la activación de varias aplicaciones a la vez o simplemente el hecho de comprobar la reacción del sistema cuando el CD se introduce del revés en el lector.

    La mayor parte de estos recorridos de pruebas, incluyendo todas las pruebas de estrés, se lleva a cabo en recintos de pruebas y ensayos de Audi cerca de Ingolstadt. No obstante, de vez en cuando también se realizan recorridos de evaluación en vías públicas. Las áreas de prueba favoritas son los centros urbanos. En estas zonas, muy a menudo se producen interferencias por una influencia masiva de las ondas de radio o por una red de telefonía móvil muy densa. Con ayuda de estos recorridos de evaluación se pretende comprobar si estas señales de interferencia tienen efectos negativos en los componentes electrónicos del vehículo.

    El cliente es el factor principal en todas estas pruebas. Cada prueba realizada en un vehículo trata de abarcar aspectos específicos del mercado y del cliente. Los requisitos legales, las infraestructuras, o por ejemplo las pistolas de los surtidores de las estaciones de servicio, la calidad del combustible y las costumbres del cliente son distintos en cada país. Sin embargo, hay que tener en cuenta todas estas exigencias.

    Heike Biebl-Walther, directora de Pruebas de Audi en Norteamérica, afirma: ¿Lo que se exige de los vehículos difiere sobremanera en los distintos mercados. Por consiguiente, es importante tener en cuenta estas exigencias en las primeras fases del Desarrollo. ¿El mercado estadounidense será una de las principales regiones de venta del Q7, razón por la que este coche también se ha probado y se está probando en ese país de forma intensiva. Básicamente, una de las características más valoradas por los clientes es la idoneidad de los vehículos en las situaciones de uso más diversas del día a día. Por este motivo, en Desarrollo se da mucha importancia a una lógica de uso intuitiva, un diseño atractivo y un manejo ergonómico, como por ejemplo la sencillez a la hora de abatir y reclinar la tercera fila de asientos.

    El ámbito de uso de un todoterreno es, por lo tanto, muy amplio y va desde la corta distancia por caminos todoterreno hasta la casa de fin de semana de los Apalaches en la costa este hasta las vacaciones en la playa en Venice Beach en California. Este tipo de vehículo es cada vez más apreciado por las mujeres que llevan a sus hijos a la escuela o cubren el corto trayecto al centro comercial.

    Biebl-Walther da un ejemplo de las costumbres de los conductores estadounidenses: ¿Muchos estadounidenses pasan claramente más tiempo en sus vehículos que nosotros los europeos. En caso de realizar trayectos largos para ir al puesto de trabajo resulta normal, por ejemplo, desayunar en el coche. Por eso, los detalles del equipamiento, como los portaobjetos, los enchufes o las bandejas con portavasos adquieren un significado totalmente distinto para el conductor. En el Q7, estas exigencias se han satisfecho con creces.¿

    Otro ejemplo de las diferentes exigencias de los clientes: todo aquel que a menudo recorre largas distancias con el Q7 en Estados Unidos concede una importancia especial al ¿entretenimiento¿ en el vehículo. Aparte de las ondas ultracortas, habituales en Alemania, el cliente en Estados Unidos o Canadá también emplea por ejemplo la onda media y la radio por satélite. ¿Mientras que en Europa hasta ahora no se ofrece radio móvil por satélite, esta tecnología ya es algo corriente en Estados Unidos. Sometemos a prueba estos sistemas en toda América del Norte en condiciones de uso reales para determinar la función, la comodidad de utilización y la calidad de recepción¿, señala Biebl-Walther.

    Para estar lo más cerca posible del cliente, se eligen cuidadosamente a l os conductores: es decir, se trata de conductores estadounidenses ¿comunes y corrientes¿. Estos conductores de pruebas deben rellenar los cuestionarios y se muestran dispuestos a que su perfil de conducción sea registrado en los vehículos y a que los flujos de datos sean anotados por instrumentos de medición. Después, estos datos son evaluados con criterios muy diversos.

    De este modo, de la costa este a la oeste, los modelos del Audi Q7 están siendo sometidos a prueba en todo momento para que funcionen perfectamente en manos del cliente bajo un calor aplastante, un frío estremecedor, un polvo denso y, por supuesto, en un denso tráfico urbano.

    Como complemento al Desarrollo, en Estados Unidos también tienen lugar una y otra vez grandes viajes de inspección, en los que los miembros del consejo de administración y los altos directivos de AUDI AG examinan los vehículos detenidamente. En este sentido, el Q7 también escaló una vez los cerca de 4.300 metros de altura del Pikes Peak. Esta montaña prestó su nombre al prototipo de Audi con el que se dio el pistoletazo de salida al Q7 en el Salón de Detroit 2003.

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