PEUGEOT: UN COMPETIDOR ÁVIDO DE TRIUNFOS

Tras la decepción de 2008, cuando no logró ganar las 24 Horas de Le Mans con el que era, con toda seguridad, el mejor coche de resistencia, el 908 HDi FAP, el equipo Peugeot Sport no va a ceder en su empeño. Un año después, vuelve, con una valiosa experiencia acumulada y la serenidad y la confianza resultado de un trabajo enfocado únicamente hacia una carrera que todos los constructores sueñan con añadir a su palmarés. Una carrera tan dura y compleja esconde siempre sorpresas, con numerosos imprevistos que pueden cambiarlo todo en unos instantes. No obstante, es precisamente eso lo que convierte en mítica una carrera cargada de historia tanto desde el punto de vista técnico como humano.
El equipo Peugeot Sport analizó de manera concienzuda los problemas surgidos en 2008 y ha trabajado duro en aspectos como el control de tracción, que ocasionó numerosos problemas bajo la lluvia, la deformación de los radiadores, la mejora de la adaptación de los neumáticos a las características del 908 HDi FAP, para lo que ha contado con la eficaz ayuda de Michelin, y un replanteamiento del centrado de las ruedas que facilitará el trabajo de los mecánicos cuando procedan a cambiarlas en los relevos. En paralelo a todo este trabajo, fruto de la experiencia acumulada en los diferentes circuitos en los que ha corrido a lo largo de la temporada, el equipo técnico de Peugeot Sport ha debido adaptarse a la evolución del reglamento que el Automobile Club de   l’Ouest (ACO), organizador de la carrera, ha impuesto para el año 2009 y que busca la reducción de las prestaciones de los coches. Bruno Famin, director técnico de Peugeot Sport nos cuenta los cinco aspectos principales del mismo: “De entrada, el ACO nos ha obligado a rebajar la potencia del motor mediante una reducción de las bridas del aire de admisión para los coches cerrados, como el nuestro, que han pasado de 39,9 a 38,3 milímetros. Además, debemos montar un sistema de climatización para que la temperatura interior no supere los 32º. Por ese motivo, hemos tenido que prever una toma de fuerza al final de la caja de cambios para accionar el compresor. En paralelo a este desarrollo específico, hemos buscado, junto a nuestro socio Bosch, la optimización de la inyección y de la combustión. Otro de los ejes importantes de nuestro trabajo ha sido la aerodinámica. La reducción del tamaño del alerón trasero que, con la nueva reglamentación de 2009 pasa de 2,00 a 1,60 metros de ancho, nos ha obligado a revisar en profundidad la aerodinámica eliminando apoyo en la parte delantera para conseguir equilibrar el coche. El resultado es un nuevo perfil del capó delantero que estrenaremos precisamente en Le Mans.
En el mes de abril, el ACO nos obligó a añadir un lastre de 30 kilos que ha afectado notablemente a la resistencia de las piezas mecánicas y, en particular, a las que componen las suspensiones y el equipo de frenos. Finalmente, el tubo de llenado del depósito de gasoil se ha reducido, también por reglamento, lo que, en principio, alargará algo más de tres segundos cada uno de nuestros repostajes”. Con el fin de validar todas estas novedades y trabajar para lograr la fiabilidad del conjunto del coche, el equipo Peugeot Sport realizó un gran número de sesiones de pruebas en diferentes circuitos. Olivier Quesnel, director de Peugeot Sport desde el pasado 1 de enero, se marcó dos grandes objetivos prioritarios; “quería priorizar la fiabilidad y para ello preferí realizar numerosas sesiones de simulación de resistencia antes que imponer al equipo un programa de carreras excesivamente duro. También deseaba que llegáramos a Le Mans con mecánicos que no estuvieran cansados y pudieran rendir al máximo. Del mismo modo, era necesario completar el equipo de pilotos con gente con experiencia; éste es el motivo por el que elegí a David Brabham y a Sébastien Bourdais, un piloto apasionado de Le Mans y con una voluntad de triunfo enorme”. Por lo que respecta a la composición de los equipos, que decidió remezclar, Olivier Quesnel la define aplicando una terminología ciclista. No en vano, el deporte de la bici es su segunda gran pasión:
En el 908 HDi FAP nº 7 formarán los “rodadores-sprinters” con Pedro Lamy (POR), Christian Klien (AUT) y Nicolas Minassian (FRA). En el 908 HDi FAP nº8 estará un homogéneo equipo de sprinters franceses con Sébastien Bourdais, Frank Montagny y Stéphane Sarrazin. En el 908 HDi FAP nº9 un equipo de “guerreros” con veteranía, recursos y, sobre todo, mucho oficio. Lo conforman David Brabham (AUS), Marc Gené (ESP) y Alex Wurz
(AUT). A finales del mes de mayo se organizó en Chamonix y durante tres días un stage de preparación física y de cohesión del grupo que permitió reforzar la ósmosis existente entre los tres equipos. El resto de integrantes del equipo Peugeot Sport no se ha dejado de lado ya que los mecánicos han seguido también un stage físico y durante toda la carrera de Le Mans contarán con la presencia de un osteópata a su servicio. Finalmente, Olivier Quesnel decidió que la presencia de un coche suplementario podría convertirse en una preciosa ayuda para el reto de Le Mans. Para ello, llegó rápidamente a un acuerdo con Bruno Famin y con la dirección de Peugeot para confiar un cuarto vehículo al equipo Pescarolo Sport. Fue una elección lógica teniendo en cuenta los lazos históricos entre Pescarolo y Peugeot y lo que Pescarolo representa; una verdadera leyenda de Le Mans.
Pese a todo este trabajo de preparación, Olivier Quesnel sabe que Audi, el principal adversario de Peugeot, será, una vez más, el favorito gracias a sus ocho triunfos y que Peugeot, por tanto, debe asumir el papel de aspirante; un aspirante eso sí, dotado de una feroz voluntad de victoria.

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