Peugeot 308 RCZ Prototipo

Escrito por SuperAuto
Peugeot tiene en la chistera un apasionante modelo: el 308 RCZ, un prototipo que avanza las líneas de un futuro coupé 2+2 de altas prestaciones. Mientras la firma del león deshoja la margarita y valora su paso a la producción en serie, nos hemos subido a sus mandos para saborear sus bondades.

La apuesta por el confort, la calidad y el espacio interior ha relegado a la deportividad a un papel secundario en los coches de Peugeot, algo lógico teniendo en cuenta que, efectivamente, la mayor parte del público escoge sus vehículos por estas razones citadas, sin olvidar, cómo no, a dos números 1 a la hora de decantarse por un coche u otro como son el diseño y el precio.

Pero no sólo de pan vive el hombre, y afortunadamente los coches deportivos no solamente tienen éxito entre los clientes de modelos de estas características: son un escaparate de buena imagen y saber hacer para las marcas que los crean.

De manera que, ni cortos ni perezosos, en Peugeot ya tienen listo un deportivo basado en la plataforma del nuevo 308, que, además de una estética vanguardista y rompedora, tiene un chasis y un motor que le otorgan un comportamiento en carretera tan atrevido como sus líneas. Eso sí, todavía es únicamente un prototipo que se puede ver en el Salón de Ginebra de este año, pero que aún no tiene garantizado el paso a la producción en serie. De hacerlo, sería en 2010, y Jean-Christophe Bolle-Reddat, el máximo responsable de los prototipos de Peugeot, afirma que “dependiendo de la reacción del público y de la prensa, tomaremos una determinación en un sentido u otro”.

Mejor de lo previsto
Es poco frecuente que nos dejen prototipos, así que subirse a uno es apasionante: hay tanto que ver y que examinar, que cada segundo, cada gesto del coche, aporta un montón de información.

Realizados a mano, estos vehículos no tienen la calidad de terminación de un modelo de serie, ajustado tras infinidad de tests y de muchas unidades de pruebas. Que la puerta haya hecho ruido al cerrar o que el cinturón de seguridad roce torpemente en la ranura por la que tiene que deslizarse son algunos de los indicadores que dan fe de ello. Por eso es también normal que el fotógrafo se haya llevado consigo media consola central al desenchufar algo de ella, aunque todo volvió a su sitio sin que nadie se enterase.

Pero, ojo, aunque estos detalles serían objeto de duras críticas en un coche de serie, teniendo en cuenta que son los únicos que lo delatan como una unidad de pruebas, el caso es que este prototipo da muestras de una terminación excelente. Los acabados del salpicadero son de primera, tanto por las terminaciones como por los materiales empleados: está cubierto de cuero y el atractivo diseño tiene importantes variaciones frente al del 308 de calle. Es decir, se percibe el esmero con el que esta unidad ha sido realizada, y del que seguirá dando muestras a lo largo de la prueba.

Vamos que, como prototipo en sí, tiene una enorme calidad que me ha sorprendido favorablemente, muy superior a la de casi todos los que he visto hasta la fecha, no importa de qué marca: normalmente, todo suele ser de adorno, incluyendo elevalunas o calefacción, los remates suelen ser de andar por casa y es habitual que haya cosas que llamen negativamente la atención sin buscar demasiado.

Por otra parte, el aluminio ha sido utilizado en las barras laterales del techo o los tiradores de las puertas, además de otros lugares donde no se ve –como las suspensiones–, lo que ha logrado que el peso ronde los 1.200 kilos, unos 100 menos que el modelo del que deriva, que tiene su misma longitud, 4,27 metros.

La sensación que aporta la dinámica es parecida a la de un coche de carreras; le falta un hervor en lo que a ajuste final se refiere, que si se escucha algún chirrido de la amortiguación o de los frenos, que si la caja de cambios es un poco seca… pero , a cambio, todos los elementos son, en realidad, de primera, superefectivos. El mayor ancho de vías y la calidad y firmeza de la suspensión le convierten en el coche más deportivo de Peugeot, de largo. Los balanceos de la carrocería son nulos, las ruedas se dirigen allí donde apuntas y la precisión de conducción es muy elevada. Todo ello sin olvidarse de mantener cierto confort de marcha. Y la cosa continúa. Los generosos frenos Brembo detienen al coche rápidamente y la citada caja de cambios resulta muy rápida y precisa, mejor que la de serie.

Ésta es la que va asociada al motor 1.6 turboalimentado de inyección directa que PSA fabrica en cooperación con BMW. Tal propulsor, para la ocasión, ha incrementado su potencia hasta los 218 CV, y éste es otro de sus puntos fuertes. Su par motor es de 280 Nm, que pueden ser 300 puntualmente con la función overboost.

Destaca por su presta entrega de la fuerza, a pesar de los 40 caballos más de potencia que le han extraído. No hay que acudir a menudo a la caja de cambios para obtener rápidas respuestas, de manera que el agrado de conducción es elevado: el coche se mete en las curvas con fe ciega y el motor responde siempre cuando lo necesitamos. Ah, y como no está tan filtrado, su sonido –que podría molestar si fuese el de un coche de serie– resulta apasionante.

El futuro 308 Coupé
El alemán Boris Reinmoller es el diseñador del coche. Sus dibujos han tenido que competir con los de otros 30 diseñadores de Peugeot, y su talante es muy distinto. “Creo que debes ser la persona que más ha conducido el RCZ –me dice con envidia–, ¡yo lo he dibujado, pero todavía no he podido probarlo!”. Le pregunto si esas formas tan agresivas y originales del prototipo podrán conservarse a la hora de fabricar el modelo definitivo. “Sí –contesta–, puede ser exactamente igual. Hoy en día, sólo en coches de bajo coste tenemos que ajustarnos a ciertas formas. Tenemos mucha libertad para crear”. Por su parte, Jean-Christophe afirma lo mismo del chasis y el motor: “El coche será igual de deportivo si sale a la venta…”.

Si sus responsables no mienten, el 308 RCZ será un coupé apasionante, pues su prototipo lo es. Asegura sensaciones cercanas a las de un Audi TT o un Nissan 350Z, los que serán sus competidores naturales, y su precio debería ser inferior al de éstos. Devuelve a la firma un toque de deportividad de la que casi se ha olvidado y aporta un chorro de dinamismo también en lo estético. Así que la única duda parece ser si Peugeot tiene la suficiente imagen de marca como para competir en el segmento de los coupés más deportivos, duda que debe borrarse al tener constancia del éxito de Nissan, una firma también generalista. El saber hacer para crearlos lo tiene, y le sobra… así que, fabricadlo, por favor.


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