Michelin en el Campeonato del Mundo FIA Endurance 2013

La temporada del Campeonato del Mundo FIA Endurance 2013 (WEC, en sus siglas en inglés) se presenta llena de novedades tecnológicas. Para todos los implicados en la disciplina, este año debe servir también como “transición” para prepararse para las novedades del reglamento de 2014. Las nuevas normas son especialmente ambiciosas en el plano técnico, pero muy pertinentes para los desafíos de la movilidad. Su aplicación transformará el diseño de los vehículos y el desarrollo de los neumáticos.

La prioridad de Michelin es apoyar a sus socios en este nuevo reto tecnológico, que consiste en gestionar la cantidad de energía asignada para cada vuelta de carrera. La eficiencia energética de los coches que participan en el FIA WEC se basa, entre otros, en dos parámetros fundamentales: su peso y su resistencia aerodinámica.

Los neumáticos contribuyen activamente a la eficiencia del vehículo, trabajando en perfecta sinergia con la suspensión. Deben soportar no sólo el peso del coche, sino también las enormes cargas aerodinámicas de los vehículos en carrera –que pueden suponer hasta tres veces el propio peso del coche–, así como aceleraciones laterales y longitudinales extremas.

El éxito del trabajo llevado a cabo por Michelin para crear una armonía perfecta entre los neumáticos y el vehículo reside en la capacidad de sus desarrolladores para diseñar neumáticos muy resistentes, con grandes prestaciones y con una duración lo más prolongada posible. Unas propiedades antagónicas que es necesario combinar mediante la tecnología, principio que está en el centro del conjunto de actividades de Investigación y Desarrollo del Grupo y que se denomina MICHELIN Total Performance.

Actualmente, Michelin dispone de unos conocimientos sin igual, adquiridos gracias al compromiso del Grupo con la competición automovilística. A lo largo de las últimas tres temporadas en Endurance, Michelin ha conseguido resultados fundamentales: en las 24 Horas de Le Mans 2011, el AUDI R18 vencedor de la carrera recorrió 750 kilómetros, que equivalen a cinco relevos, con un mismo juego de neumáticos, a más de 220 km/h de velocidad media.

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