LANCIA PHEDRA – LA GRAN BERLINA DE LUJO SE CONVIERTE EN MONOVOLUMEN

Toda la distinción y el prestigio de una gran berlina de lujo como Thesis, reinterpretados según los rasgos de flexibilidad y espacio propios de otro tipo de vehículo: el monovolumen. Ésta es, resumiendo muy brevemente, el alma de Lancia Phedra.
No sorprende, entonces, descubrir que Phedra recuerda a Thesis no sólo por ciertos rasgos de estilo (basta con pensar en la gran calandra vertical), sino también porque interpreta el mismo mundo de valores, todo ello concentrado en el arte italiano de vivir.
Que en Phedra, en todo caso, escoge la dimensión del viaje y de la atmósfera entre varias personas. Sin por ello renunciar a concebir el automóvil como diseño, materiales de calidad que se reconocen al tacto, silencio relajante, confort al alcance de la mano, placer de conducir y de ser transportado. Además de concebirlo como técnica y elevadas prestaciones, obviamente.
La vocación de distinción y el deseo de poseer objetos de estilo típicamente italiano son las principales características del cliente al que se dirige Lancia Phedra. No es por casualidad (una vez más, como Thesis) que el modelo retoma en gran parte la lección de Dialogos, el concept-car que fue el primero en desarrollar en el automóvil el concepto de habitáculo entendido como burbuja saludable y de una relación hombre-automóvil capaz de permitir una conducción sin estrés.
Viajar a bordo de Lancia Phedra, por tanto, significa sobre todo descubrir esta dimensión del automóvil. Tanto durante el viaje como en las paradas, el modelo ofrece el mismo placer para vivir.
Gracias al gran espacio disponible, que es realmente el de una limusina con forma de monovolumen; gracias a los asientos delanteros que, de serie, pueden girar 180° y permitir que los pasajeros conversen o trabajen cara a cara; gracias a la sensación de calidez, protección y acogida proporcionada por materiales de calidad como el tejido Alcantara® o la piel – ensalzados por una discreta inserción de caoba – visten toda la línea de cintura del habitáculo y envuelven a los pasajeros.
En otros momentos es la conducción sin estrés de un automóvil con el cuadro de instrumentos alto (no obliga a bajar la mirada) y los mandos agrupados alrededor del cambio, al alcance de la mano. Es un automóvil con climatizador automático multizona que asegura a cada pasajero su temperatura ideal, con mandos vocales para radio y teléfono y, más en general, con todos los equipamientos de un modelo de lujo que corona su segmento.
Lancia Phedra es, por tanto, el automóvil ideal para un público dinámico que desea vivir con desenvoltura esta época marcada por la curiosidad, el deseo de moverse, de conocer lugares interesantes y compartir la experiencia con otros. Pero quiere hacerlo sin renunciar a su estilo de vida exclusivo y a la costumbre de rodearse de artículos de lujo que, en su categoría, representan lo mejor del momento.

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