LANCIA EN EL 73° SALÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMÓVIL DE PARÍS – 2

Un puesto importante en el stand de París le corresponde a los Lancia k berlina, Station Wagon y Coupé: coches que se sitúan en lo alto de su categoría por técnica y estilo. Elegantes, sofisticados, fiables y capaces de garantizar una excelente calidad de la vida a bordo, los Lancia k son automóviles de grandes prestaciones. Éstas están destacadas por la reciente adopción de dos nuevos motores: el cinco cilindros 2.0 Turbo de gasolina de 20 válvulas y el cinco cilindros 2.4 JTD. Ambos se caracterizan por una tecnología de vanguardia precisamente como impone la tradición de la Marca, siempre atenta a proponer a sus clientes la soluciones tecnológicas más modernas.
Reservado a los Lancia k berlina y Station Wagon, el 2.4 JTD de cinco cilindros JTD de 136 CV ha sustituido al anterior 2.4 turbodiesel de 124 CV. Gracias a la adopción de un compresor de geometría variable con intercooler, el nuevo propulsor posee un par máximo de 31 mkg sólo de 2000 r.p.m. que puede utilizarse al 90% ya a 1700 r.p.m. La velocidad máxima respecto al 2.4 anterior aumenta de 193 a 202 km/h, mientras que el tiempo para acelerar de 0 a 100 km/h baja de 10,7 a 10 segundos. Por el contrario disminuyen los consumos que pasan de 12,6 l/100 km a 10,2 en el ciclo urbano; de 6,5 a 6,2 l/100 km en el extraurbano; de 8,4 l/100 km a 7,7 en el ciclo mixto. El secreto que permite obtener estos resultados, normalmente compatibles entre sí (aumento de las prestaciones y reducción de los consumos), está escondido en el sistema de inyección directa Unijet, que ofrece la máxima flexibilidad de control al suministrar el combustible, para obtener a cada régimen una pulverización idónea. Por consiguiente, se obtienen un par y una potencia elevadas con un menor consumo específico y un mejor control de los gases de escape. Además, la posibilidad de realizar una inyección previa en cualquier condición de carga permite crear en la cámara de combustión las condiciones de temperatura y presión ideales para la realización de la combustión principal. De ello deriva una marcha más silenciosa. La otra novedad para los motores del Lancia k 98 es el cinco cilindros 2.0 Turbo de 20 válvulas (que se ofrece en la berlina, el Station Wagon y el Coupé), que ha sustituido al cuatro cilindros anterior 2.0 Turbo de 16 válvulas. El resultado: aumenta la potencia (de 205 a 220 CV), el par (de 30,4 a 31,5 mkg a 2750 r.p.m.) y la velocidad máxima (de 235 a 243 km/h). En cambio, permanecen idénticas las dotes básicas de este propulsor que se destaca por su funcionamiento sumamente regular (que puede compararse con el de un seis cilindros en línea) y por el sofisticado sistema de sobrealimentación: un grupo de turbina-compresor con un caudal de aire de más de 700 m3/h. Éstas son características a las que hay que añadir la eliminación del “turbo-lag”, es decir del retraso en la respuesta que se produce en muchos motores sobrealimentados cuando el conductor exige rápidamente potencia, mientras el propulsor gira a un bajo régimen de revoluciones. Un inconveniente que en el 2.0 de cinco cilindros 20v turbo se ha superado trabajando en la puesta en fase de la distribución, en la centralita de control, en la geometría de los conductos de admisión y de escape y en la reducción de la inercia del turbocompresor.
Pero lo más importante es el delicado trabajo realizado por los técnicos para adaptar el carácter exuberante del motor al tipo de prestaciones que el público se espera de un Lancia. Una sofisticación realizada a través de muchísimos pequeños cambios, con el objetivo de conseguir un desarrollo de potencia más suave y paulatino, pero inmediato, mejorando – al mismo tiempo – el confort y el funcionamiento silencioso. Desde el punto de vista mecánico, se indica el sistema de frenos que, a raíz de los propulsores 2.0 Turbo de 5 cilindros 20v y 3.0 V6 24v se ha potenciado para garantizar una mayor rapidez y modularidad del frenado, respuesta constante al pedal (que tiene también una carga y un recorrido reducidos) y más resistencia a la fatiga (fading).

La adopción de los nuevos motores también ha dado la ocasión de hacer algunos ligeros retoques estéticos a los coches y para racionalizar la gama que ahora cuenta con tres equipamientos: además del LS y el LX, con equipamientos más ricos, el dedicado específicamente a la berlina 2.0 turbo 20v, que destaca su vocación deportiva. Ahora todas las versiones llevan la moldura paragolpes de los parachoques traseros del mismo color de la carrocería (antes era negra). Y además el pomo y el capuchón de la palanca del cambio forrados de piel. Como el volante, que también adopta una “cover” basculante para el claxon, para hacer sensible a la presión toda la parte central del volante. También en el interior han cambiado el color del salpicadero (ahora gris antracita), de los tapizados y de la consola central, con un acabado de efecto raíz que ya no es mate sino brillante. También es nuevo el brazo regulable situado entre los asientos delanteros fijado a la consola central y al piso, en el interior ofrece un alojamiento portaobjetos ocultado por una tapa revestida del mismo material de los asientos. Dos colores inéditos han ampliado la gama de los colores de la carrocería: el marfil y el gris Venus, ambos metalescentes.

Otros cambios conciernen a cada una de las versiones. La garra del 2.0 Turbo berlina, por ejemplo, ahora se ve acentuada por una gama que se limita a los cinco colores más vivos. Por fuera, el coche puede reconocerse por las molduras que rodean los cristales laterales, de aluminio anodizado de color “cañón de fusil”, por las paletas de las manillas de las puertas pintadas del color del coche, y por las llantas de aleación de 16″ con 5 espárragos y con canales de 6″1/2 (que ya se montan en el Coupé y que ahora se han adoptado también en el 3.0 berlina). Para el habitáculo se montan de serie tapizados de Alcantara® calada, que – a elegir – pueden ser gris antracita, beige o granate.
Entre los equipamientos de serie comunes a todos los Lancia k 98 se encuentra el mando a distancia para la apertura a distancia de las puertas. Nuevos opcionales importantes para la seguridad, también ayudan a destacar aún más la elegancia y la fiabilidad de estos coches. Se trata de los faros de Xenón, del radionavegador, de los airbags laterales y del sensor capaz de detectar si el asiento de al lado del conductor está ocupado para activar o no el airbag del pasajero y el pretensor.
Faros de Xenón: la lámpara de estos faros de descarga de gas que emite un caudal luminoso doble respecto al de las lámparas tradicionales (3000 lumen en lugar de 1500), es cuatro veces más eficiente (los lumen por watio pasan de 25 a 85), reparte mejor el haz de luz y dura más (se pasa de 1500 a 3000 horas). Precisamente a causa de las mejores prestaciones que ofrece el sistema (luz más brillante y mayor profundidad), los faros de Xenón van emparejados con un corrector de posición automático que compensa las variaciones debidas a la carga, así como las que están ocasionadas por aceleraciones y frenados. Así impide deslumbrar a los conductores de los coches que circulan en sentido contrario y garantizan un mayor confort de conducción manteniendo constante la zona iluminada.
Radionavigador: el Lancia k 98 ha sido el primer coche italiano que ha ofrecido un sistema combinado capaz de desempeñar al mismo tiempo las funciones de radiocassette y navegador: el RNS2 de Bosch/Blaupunkt, colocado en el salpicadero. Con un amplio visor y mensajes vocales en seis idiomas, el dispositivo indica paso a paso al conductor el itinerario más rápido para llegar al destino deseado, el número de kilómetros que separan de la meta, el tiempo necesario para recorrerlos, el nombre de la carretera a lo largo de la cual se está viajando y el de la siguiente. Todo ello gracias a la información que transmite la red de satélites Gps y a un Cd-Rom con mapa digital. Como radiocassette el aparato garantiza una excelente potencia de recepción de sonido básico ampliándose esta recepción con dos receptores Rds que excluyen las interferencias y que permiten cambios de frecuencia imperceptibles, además de ofrecer durante el viaje las noticias del tráfico. Airbags laterales y sensor de presencia del pasajero: los Lancia k 98 también han sido los primeros coches del grupo, junto al Alfa 156, que opcionalmente han ofrecido airbags laterales. Éstos van alojados dentro de los asientos delanteros, una solución que garantiza la mejor protección de las personas, independientemente de su altura, de la posición adquirida y de la regulación del asiento. También se ofrece un sensor integrado en el asiento al lado del conductor que detecta la presencia del pasajero. Cuando el asiento no está ocupado la centralita de control deshabilita el airbag y el pretensor. La centralita electrónica que acciona la actuación de los airbags laterales es la misma de la que depende el funcionamiento de los frontales y de los pretensores de los cinturones de seguridad. De hecho, todos estos dispositivos están gobernados de forma integrada con una lógica de protección progresiva de los ocupantes.

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