La nueva Clase SLK de Mercedes-Benz: Todo sobre la tradición

– Mercedes-Benz 190 SL
– Crónica de los modelos

Foto 190 SL (alta resolución)
Foto nuevo SLK (alta resolución)

A lo largo de varias horas Maximilian Edwin Hoffman había intentado convencer a los miembros del Comité de Dirección de Daimler-Benz para construir un deportivo a pre-cio asequible para el mercado americano. Sin embargo, cuando finalmente el Director General Dr. Fritz Könecke aceptó, el elegante americano se sintió como un perdedor porque el Dr. Fritz Nallinger, miembro del Comité de Dirección para el Desarrollo, ha-bía propuesto montar el pequeño deportivo tan solicitado por Hoffman sobre el chasis de plataforma de la berlina 180. Hoffman afirmó espontáneamente: “No dará resulta-do”.

Sin embargo, más adelante este verdadero entusiasta del automóvil no dejó de reco-nocer “que había perdido, porque el resultado fue el 190 SL.”

La memorable reunión del Comité de Dirección en Stuttgart, considerada la hora de nacimiento del famoso 190 SL, tuvo lugar el 2 de septiembre de 1953. Los responsa-bles habían invitado a Max Hoffman, porque el americano, ducho en los negocios, lle-vaba desde 1946 importando automóviles europeos a EEUU y había demostrado tener un instinto infalible y mucho tino. Era el socio adecuado para Mercedes-Benz, para ac-ceder al mercado en América.

Mercedes-Benz 190 SL: el coche de ensueño de los años cincuenta

El 190 SL, que en opinión de su “padre adoptivo” del otro lado del océano después de aquella reunión decepcionante tenía pocas posibilidades de éxito, abriría junto con el legendario 300 SL alas de gaviota las puertas del mercado americano para la marca de automóviles más antigua del mundo. A Hoffman le habían prometido el 300 SL pa-ra el “International Motor Sports Show” que se celebraría en Nueva York del 6 al 14 de febrero de 1954. Y su hermano pequeño, el 190 SL, debutaría a su lado para entu-siasmar a los americanos en calidad de elegante deportivo de una prestigiosa marca con un diseño fascinante, pero un precio reducido.

Esto significaba que a los ingenieros sólo les quedaban cinco meses para el desarrollo. Era casi imposible. Pero el 5 de septiembre de 1953 el Dr. Nallinger, el jefe de cons-trucción Dr. Hans Scherenberg y los expertos en desarrollo de carrocerías de Sindel-fingen, Walter Häcker y Karl Wilfert, definieron el primer concepto. Y dos semanas después de la reunión con Hoffman el Comité de Dirección de Daimler-Benz ya estaba analizando los primeros diseños. Otras dos semanas más tarde ya pudieron evaluar el primer modelo a escala 1:10, al que siguió un modelo a tamaño real ocho semanas después.

La velocidad iba a aumentar aún más. El grupo de bajos del 180 tenía que ser adapta-do a las nuevas ideas y había que encontrar el motor adecuado. Además, el plazo tan ajustado preveía que para el 31 de octubre de 1953 tenían que haberse fijado los principales datos de la carrocería. Bajo esta presión Walter Häcker realizó en los es-bozos básicos esas modificaciones decisivas en la carrocería que le darían al190 SL su carácter inconfundible.

Mientras los constructores se implicaban con pasión y trabajaban a fondo, el Comité de Dirección determinaba la futura política de modelos. En un protocolo quedó refle-jado expresamente que el 190 SL debía ser considerado un turismo deportivo de competición y no un coche de competición.

Además había quedado claro que con el 300 SL y el 190 SL, que internamente se se-guía llamando “ deportivo del modelo 180, de W 120 o del W 121”, se iniciaba un ca-mino nuevo. El 18 de enero de 1954 el Dr. Fritz Nallinger recalcó que en el futuro además de la línea usual y la parrilla convencional tendría que haber una versión SL autónoma que se desmarcaría sobre todo en el diseño de la parrilla. El concepto sigue teniendo validez hoy día.

Los únicos que se vieron desbordados por la gran velocidad con que avanzaba el de-sarrollo fueron los expertos en finanzas. ¿Cómo podían calcular los costes de produc-ción si cada día cambiaban otros detalles? Finalmente estimaron los valores sobre la base de la berlina 190. Difícilmente se puede saber si fue un paso valiente o desespe-rado. En cualquier caso esta base de cálculo no dejaba mucho margen porque el Mer-cedes-Benz 190 no se comercializó hasta 1956.
Doble estreno en Nueva York

El 6 de febrero de 1954 los ciudadanos de Nueva York acogieron el 190 SL con entu-siasmo y por todo lo alto. La revista “Automobil + Motorrad Chronik” incluso informó de un “estreno tumultuoso”. En otros periódicos y revistas se refirieron al asombroso y fascinante deportivo de Stuttgart, informaron a sus lectores de una nueva “estrella en el firmamento del automóvil” y alabaron su “exquisita elegancia”. En “Motorrunds-chau” resumieron con gran acierto lo que muchos pensaban del 190 SL: “Es el sueño de miles de personas para las que el 300 SL es inalcanzable.”

Pero el hermano pequeño del as de competición también iba a ser inalcanzable, de momento. Porque por aquel entonces no se podía adquirir el destacado 190 SL, aún no. Los constructores se habían quejado de diversos puntos flacos: el coche tenía una estética poco equilibrada y el nuevo motor, que más tarde también prestaría servicio en la berlina, resultaba bastante rebelde en su comportamiento. En definitiva, no se podía ocultar que debido a las prisas en el desarrollo no había habido tiempo para ex-haustivos ciclos de pruebas. Pero en Mercedes-Benz no querían renunciar a ellos.

De modo que los ingenieros comenzaron a limar asperezas en el motor experimentan-do, entre otros, con diversas configuraciones de carburadores. Modificaron la ubica-ción de la palanca del cambio y la carrocería también se vio sometida a repasos deci-sivos respecto al modelo expuesto en Nueva York. La estilizada toma de aire en el ca-pó quedó eliminada, el borde delantero del capó fue desplazado hacia atrás, se modi-ficaron los parachoques, los intermitentes y los pilotos traseros y las lancetas laterales encima de las cajas de rueda, típicas del SL, pasaron a adornar también las ruedas traseras del modificado 190 SL. Esta versión definitiva se presentó al público por pri-mera vez en el Salón del Automóvil de Ginebra en marzo de 1955. La fabricación en serie no comenzó hasta mayo de 1955, una vez que el automóvil también había madu-rado técnicamente.

Entonces el 190 SL subió a un escenario en el que al principio y por lo menos en Ale-mania parecía desplazado. En 1955 el tráfico motorizado lo seguían dominando los vehículos de dos ruedas. La mayoría de los alemanes como mucho se atrevían a soñar con un pequeño utilitario que a menudo no era más que una motocicleta con ruedas de apoyo y un techo. Por otro lado, los problemas de aparcamiento eran algo absolu-tamente desconocido. Cerca de 1,6 millones de turismos se repartían una red vial de 129.238 kilómetros de longitud, de los cuales 2.174 eran de autopista. Hoy día hay casi el doble de kilómetros de carretera y cinco veces más de kilómetros de autopista, pero hay matriculados casi 45 millones de turismos.

Estaba a la orden del día soñar, si bien la vida enseñaba la importancia de la modestia. Los precios de mediados de los años cincuenta suenan paradisíacos según los patro-nes actuales, porque un pan costaba una media de 66 peniques de marco, un traje de caballero valía sólo 116 marcos y por un corte de pelo un hombre pagaba apenas 1,32 marcos. No obstante, en la industria a los hombres se pagaba la hora a sólo 1,96 marcos, bruto, y a las mujeres incluso apenas 1,23 marcos. A cambio también se tra-bajaba los sábados y la semana laboral sumaba 48,8 horas.

El año del nacimiento del Mercedes-Benz 190 SL también selló la división de Alemania porque los dos Estados alemanes se convirtieron en soberanos. Simultáneamente se enfrió aún más el clima político entre el Este y el Oes

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