LA EXPERIENCIA DE UN CURSO EN EL HONDA INSTITUTO DE SEGURIDAD

LA EXPERIENCIA DE UN CURSO EN EL HIS
Normalmente los motoristas solemos pensar que pocas cosas más se nos pueden enseñar sobre la conducción en motocicleta. Sobre todo los más experimentados. Casi con esta actitud me dispuse a tomar parte en uno de los cursos que ofrece el Honda Instituto de Seguridad (HIS), concretamente el de conducción defensiva avanzada. Al igual que yo, la mayoría de mis compañeros asistió al curso con una mezcla de actitud a la defensiva (esperando a ver qué nos iban a enseñar) y con ciertas expectativas, deseando en el fondo que el curso nos fuera realmente útil.

Después de pasar por las correspondientes inscripciones en la recepción del HIS, el curso empieza con la clase teórica. A medida que avanza, la teoría ya nos va dando una pequeña cura de humildad, demostrándonos que realmente no lo sabemos todo sobre la moto. La clase teórica dura aproximadamente una hora, y en ella se dan algunas claves para conducir una motocicleta de la manera más segura posible, además de recordarnos algunos conceptos básicos sobre comportamiento cívico y normativa. De una forma muy dinámica, y en continua interacción con los alumnos, el monitor repasa conceptos tan básicos como la posición del cuerpo sobre la motocicleta y la mirada… Es curioso ver cómo poco a poco nos vamos dando cuenta de que fallamos en lo más básico…

SIMULADORES DE CONDUCCIÓN


Tras la clase teórica y con los pies ya más en el suelo, estamos deseosos de comenzar a aplicar la teoría a la práctica. Pero antes pasamos por los Simuladores de Conducción de Honda. Se trata de una herramienta que simula los mandos de una motocicleta y que pretende incidirnos en la conducción defensiva, es decir, las técnicas que nos ayudarán a prevenir y evitar accidentes. En el Simulador nos vamos encontrando ante peligros en la vía constantemente: coches que frenan de golpe, peatones que cruzan la calle, coches que giran sin poner el intermitente…

La práctica en el Simulador de Conducción nos pone en alerta de todas las trampas con las que nos podemos encontrar en la calle o en la carretera y nos hace reflexionar sobre nuestra conducción en un entorno real, acentuando así nuestros cinco sentidos en la conducción.

PISTA


Con los Simuladores habremos completado ya la parte teórica del curso. Es entonces cuando los monitores nos facilitan todo el material necesario para realizar la práctica: casco, protecciones, peto, etc. Antes de subirnos a la moto, nos dan algunos consejos sobre cómo realizar una inspección básica de la motocicleta: revisión de las luces, ver que la moto no pierde líquido de frenos, aceite, gasolina, etc., comprobar que la cadena esté bien tensada… Pequeños consejos que tal vez antes se nos pasaban por alto, pero con los que te das cuenta de que en menos de cinco minutos puedes comprobar de modo fiable que todo en tu motocicleta funciona correctamente.

Una vez realizada la inspección visual, toca ya subirse a la moto. Después de unos ejercicios físicos que agradeceremos al final del intenso día, comenzamos con el warm-up para familiarizarnos tanto con la moto como con el entorno. En el caso del curso que realicé yo, de conducción defensiva avanzada, el modelo con el que se realizan los ejercicios sobre la pista es la CBF600N. Las vueltas de calentamiento ya nos dan algunas pistas sobre el nivel del curso, ya que los monitores nos van indicando algunos movimientos a realizar sobre la motocicleta.

La práctica comienza con la agilidad. De todos los ejercicios, el que nos suele resultar más complicado a todos es el de las pelotas de tenis. Los monitores sitúan unas cuantas pelotas en la pista separadas entre sí (la distancia de separación depende del nivel de los participantes). Hay tres pelotas pintadas con un color diferente y que nos marcan el punto donde debemos girar. La escasa separación entre los carriles marcados complica mucho el ejercicio. Lo más normal es que, en la primera pasada, todos acabemos apoyando los pies en el suelo en algún momento o incluso invadiendo el otro carril. Antes de iniciar la segunda tanda, el monitor nos explica, uno a uno, qué fallos hemos cometido y qué debemos hacer para corregirlos. Tras estas explicaciones, llega una de las primeras satisfacciones personales del día al comprobar que realmente podemos mejorar nuestra habilidad sobre la motocicleta para completar la práctica correctamente. Este ejercicio nos obliga a practicar –o a aprender en el caso de muchos- a mirar lejos, a mantener una correcta posición del cuerpo sobre la motocicleta o a jugar con el embrague y freno trasero.

Todos estos conceptos se vuelven a repasar en los siguientes ejercicios, los “ceros” y los “ochos”. En los “ceros” se sitúa un cono en la parte central de una rotonda, y sin apartar la mirada de éste, tenemos que dar vueltas a la glorieta en ambos sentidos. Lo que nos obliga este ejercicio es a girar la cabeza y, por lo tanto, aprender a dirigir la mirada en el punto más alejado de la trayectoria. En los “ochos” se sitúa un cono en el centro de dos rotondas situadas contiguamente. Debemos mantener la mirada en el primer cono y girar rápidamente la cabeza hacia el segundo cuando vayamos a cambiar de rotonda. Casi sin darnos cuenta, estamos aprendiendo a cambiar la trayectoria. Con la práctica adquirida el siguiente paso es la trazada. Hemos aprendido a girar la cabeza y mirar lejos, a mantener una correcta posición sobre la moto, a jugar con el embrague y freno… por lo que estamos preparados para trazar curvas. La mayoría de nosotros se sorprende de lo que es capaz de hacer después de la realización de los primeros ejercicios. El monitor también nos va corrigiendo la trazada con continuos consejos sobre la transferencia de pesos, el cambio de marchas para aprender a utilizar el freno motor, la aceleración, etc.

La agilidad se completa con los ejercicios en la zona de equilibrio. Esta área dispone de varias barras de equilibrio y absorción de diferentes niveles de dificultad para adaptarlas a los distintos niveles de los alumnos. En ellas aprendemos a ganar equilibrio sobre la motocicleta con la posición del cuerpo, la mirada y combinando el embrague y los frenos. Un ejercicio muy práctico es el de la rampa, en el que se nos obliga a calar la moto para ponerla en marcha después y conseguir engranar la marcha y subir la rampa estando parados, una situación en la que perfectamente nos podríamos encontrar en la salida de un parking, por ejemplo.

EJERCICIOS DE FRENADA


Tras los ejercicios de agilidad pasamos a practicar la frenada, que, según nos comentaron los monitores, es la acción más crítica que realizamos sobre la motocicleta y donde la gente suele fallar más. Primero, realizaremos algunos ejercicios para aprender a utilizar correctamente el freno trasero, el delantero y la combinación de ambos. A pesar de que estos ejercicios se realizan con la motocicleta dotada de sistema de frenos combinados ABS, el objetivo es conseguir frenar sin que este sistema entre en funcionamiento. Es decir, el ABS nos permite aplicar los frenos al límite con la seguridad de que si nos pasamos de frenada el sistema evitará mayores problemas. Con esta práctica aprenderemos a frenar con precisión a diferentes velocidades combinando el freno delantero con el trasero. Después de cada frenada, el monitor nos va indicando en qué fallamos (posición del cuerpo, excesiva aplicación de los frenos, frenada demasiado suave…). Poco a poco, nuestra distancia de frenada va disminuyendo.

Además de estas prácticas, los monitores incorporan otros ejercicios dependiendo del nivel del curso. Así, también podremos practicar desde frenadas sobre superficies irregulares o rugosas (como por ejemplo, sobre badenes) hasta frenadas con carga, para lo que se añade una sobrecarga trasera a la motocicleta de unos 70 Kg. para poder conocer de primera mano cómo se comporta el vehículo bajo estas circunstancias (en la realidad, esta carga podría ser un acompañante, equipaje, maletas, etc.).

Otro de los ejercicios que a muchos nos sorprende más es la frenada en curva. Los monitores nos aconsejan que jamás frenemos durante una trazada, pero si por las circunstancias nos vemos obligados a hacerlo, nunca debemos frenar con el freno delantero, ya que la moto se nos iría de la parte delantera con el consecuente peligro de acabar en el suelo. Así, nos enseñan a que, con la ayuda del freno trasero, accionado suavemente, debemos ir enderezando la moto, y una vez que esta se encuentre en posición totalmente vertical, podremos frenar con el delantero.

Quizá la parte más sensibilizadora sean los ejercicios de frenada que realizamos con la Honda Deauville dotada de estabilizadores en la pista ABS. Primero, los monitores riegan la pista con agua, convirtiéndola prácticamente en una pista de hielo. La primera pasada la realizamos sin ABS y aplicando con fuerza el freno delantero. El efecto es el esperado: la rueda se bloquea y, gracias a los estabilizadores, no nos vamos al suelo. La segunda pasada ya la completamos con ABS. El ejercicio es el mismo, es decir, frenada brusca con el freno delantero, pero el efecto es bien distinto: el ABS entra en funcionamiento, la rueda no se bloquea y la moto sigue su trayectoria, evitando así el accidente. Esta es la parte donde los grandes detractores de la utilización del ABS en moto se dan cuenta de su importancia y empiezan a tomar conciencia de que en situaciones de riesgo puede salvarles, como mínimo, de una caída.

ZONA OFFROAD

La frenada pone fin a la primera parte del curso. Son aproximadamente las 14.15 horas, por lo que hacemos ya el descanso para comer en las mismas instalaciones del Honda Instituto de Seguridad. Aprovechando este momento más relajado, intercambiamos impresiones con los monitores, que nos comentan cómo hemos ido evolucionando a nivel general y en qué tenemos que seguir mejorando.

Después de comer nos espera todavía una de las partes más didácticas y divertidas del curso, la práctica offroad. Primero pasamos a la pista de cross con las CRF100. Como siempre, el monitor nos da una serie de indicaciones sobre cómo realizar el ejercicio y qué pretende enseñarnos. Con la práctica offroad se potencia al máximo el control de la motocicleta gracias a la seguridad y características que nos ofrecen tanto el trazado como las CRF100. La superficie deslizante característica de los circuitos de cross nos permitirá conocer de primera mano la sensación de derrapaje o de pérdida de tracción de la rueda trasera y cómo reaccionar ante esta situación, podremos practicar de modo más seguro la técnica del contramanillar para la trazada de curvas, o adquiriremos mayor tacto en la utilización del freno delantero y trasero. Los monitores nos van corrigiendo constantemente, de nuevo, la posición del cuerpo sobre la motocicleta, cómo colocar bien las rodillas y los pies, la transferencia de pesos, etc. Poco a poco vamos teniendo las ideas más claras y acabaremos el día siendo conscientes de algunos conceptos básicos sobre la conducción en motocicleta, como la posición del cuerpo y la mirada, técnicas que debemos aplicar en toda la fase de conducción.

El curso se acaba con el trial. Esta práctica no pretende ser una iniciación o un curso Express de trial, sino que las características propias de la Cota 4RT y las zonas diseñadas en la pista tienen como objetivo mejorar nuestra habilidad y agilidad sobre la motocicleta. De nuevo, la posición del cuerpo se presenta como clave, así como el equilibrio y la mirada. Con el trial aprenderemos a engranar la marcha correcta para cada situación, así como a combinar continuamente con el embrague y freno.

Además de la parte didáctica, la zona offroad tiene un importante componente de diversión que nos dejará un gran sabor de boca al final de la jornada. Con cursos como este, Honda demuestra que la educación y la formación no están reñidas con la diversión.

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