La Clase G de Mercedes-Benz cumple 25 años

– Más de 175.000 unidades vendidas en todo el mundo
– Nuevo G 55 AMG

Son muy pocos los automóviles que se convierten en leyenda ‘en vida’, es decir, antes de dejar de fabricarse. La Clase G de Mercedes-Benz es uno de ellos. Aunque la producción de este todoterreno dio comienzo hace ya 25 años, mantiene intacto su prestigio como vehículo sólido y fiable tanto dentro como fuera del asfalto. Su marcada línea, que no ha sufrido modificaciones sustanciales a lo largo de los años, y su extraordinaria técnica, han contribuido a elevar al Mercedes todoterreno a la categoría de objeto de culto, además de ser un clásico muy codiciado en el mercado automovilístico.

Sometida a continuas medidas de reestilización, la Clase G de Mercedes-Benz se ha mantenido siempre a la vanguardia de la tecnología. Gracias a la combinación de la tracción total permanente y el sistema electrónico de tracción 4ETS —con ESP®, desmultiplicación para todo terreno y tres bloqueos de diferecial acoplables a discreción—, la Clase G sale airosa de cualquier desafío en terrenos complicados y ofrece en carretera el elevado nivel de seguridad que caracteriza al sello Mercedes.

Coincidiendo con su 25 aniversario se incorpora al programa de modelos un nuevo hito en la historia de esta gama: el G 55 AMG con motor V8 de compresor. El potente y compacto ocho cilindros de 476 CV y 700 Nm de par máximo confiere al todoterreno unas prestaciones nunca vistas.

En la primavera de 1979, Mercedes- Benz presentaba su robusto vehículo todoterreno. Desde entonces se han fabricado y vendido en todo el mundo 175.000 unidades de este modelo. Todo empezó en 1972 con un contrato de cooperación entre Daimler-Benz y Steyr-Daimler-Puch, con sede en Graz (Austria).

En 1975 se decidió iniciar la producción en serie, para lo que se construyó una nueva factoría en Graz. En esa misma planta se sigue fabricando la Clase G, por procedimientos eminentemente artesanales. Cuando salió al mercado hace 25 años se ofrecían cuatro motorizaciones con potencias de entre 72 y 150 CV y dos variantes de carrocería (Cabrio y Station Wagon) de batalla larga o corta. Hoy el programa consta de cinco modelos. La Clase G fue concebida para trabajar en terrenos muy accidentados. Su base es un robusto bastidor en forma de caja formado por perfiles longitudinales y travesaños cerrados que garantizan una extraordinaria resistencia a la flexión y a la torsión. Sobre el bastidor se montan unos robustos ejes rígidos con resortes helicoidales de gran tamaño y largo recorrido de los elementos de suspensión, una configuración muy favorable para los desplazamientos en terreno agreste. Con una capacidad ascensional de hasta el 80%, estabilidad incluso en desniveles del 54%, una altura libre sobre el suelo de 21 cm y ángulos de ataque y salida de 36 y 27 grados respectivamente, la Clase G se desenvuelve con soltura en todo tipo de terrenos. Al mismo tiempo, su tren de rodaje garantiza un comportamiento seguro y confortable sobre firmes asfaltados. Este concepto básico no ha cambiado, si bien la técnica y el equipamiento de la Clase G han sido permanentemente revalorizados. Ya en 1981 se suministraba con cambio automático y aire acondicionado; desde 1990 incorpora tracción a las cuatro ruedas, bloqueos de diferencial en el eje delantero y trasero y un diferencial central bloqueable al 100%. Desde 2001 dispone además de ESP®, 4ETS y servofreno de emergencia, una combinación única en el mundo de sistemas de tracción y de seguridad activa de alto nivel.

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