LA CALIDAD, COMPETENCIA PRINCIPAL DE AUDI

La máxima calidad en cada detalle es algo indiscutible en Audi. Esta exigencia impregna la filosofía de toda la empresa para quien lo esencial es siempre el cliente. Hace mucho tiempo que la calidad de Audi fija estándares en toda la industria automovilística. Y cada día vuelve a concebirse de nuevo en toda la cadena de producción, desde el desarrollo, pasando por la fabricación, hasta los proveedores, todo para lograr la máxima satisfacción del cliente. El criterio de calidad de Audi y la vanguardia de la técnica son dos conceptos inseparables.

Ese esmero hasta en los más pequeños detalles ha llevado a Audi a la cima del sector Premium del mundo automovilístico; allí donde las exigencias y expectativas de los clientes son máximas.

Audi comienza a desarrollar la calidad en el mismo momento en el que se realiza el primer trazo del diseño. Al iniciarse la fase de desarrollo, los empleados de todas las áreas de la empresa se ven involucrados en el proceso. En la producción de un Audi intervienen entre 8.000 y 12.000 piezas. Los diversos equipamientos generan varios millones de variantes, no sólo en la berlina de alta gama Audi A8, sino también en series como la del Audi A3 o el Audi A4. Es imprescindible dominar esta técnica y complejidad para poder ofrecer vehículos con la alta calidad correspondiente.

La calidad “made by Audi” comienza ya con la selección y uso de los materiales. Ya se trate de piel natural, de maderas nobles, de embellecedores de aluminio o de nuevos materiales que repelen la suciedad en el habitáculo, Audi exige siempre lo máximo para satisfacer no sólo las expectativas de sus clientes, sino para superarlas también. Si no se cuenta aún con las correspondientes tecnologías o procesos de fabricación, a menudo se desarrollan desde cero en colaboración con los proveedores. Audi avanza así siempre con el progreso.

En la investigación de componentes concretos, sobre todo en el ámbito de la propulsión y del tren de rodaje, los ingenieros se valen de herramientas de alta tecnología, como tomógrafos computerizados y microscopios electrónicos de barrido. Audi aplica en muchos puntos decisivos los criterios más exigentes y la verificación más rigurosa de todas las empresas del automóvil.

Otra virtud de Audi es la calidad de las superficies, su apariencia y el empeño por la perfección en combinación con todos y cada uno de los componentes. Durante el desarrollo se utilizan como modelos de referencia los llamados “armazones maestros” para todos los componentes del vehículo. Aquí se ensamblan por primera vez las respectivas unidades, bien como módulos o como vehículos al completo, para verificar la precisión de ajuste, las tolerancias y la calidad superficial, y hacer así una rigurosa evaluación. El armazón maestro interior ayuda, por ejemplo, a ajustar con precisión, a un máximo de dos décimas de milímetro, las molduras decorativas; en el armazón maestro exterior se afina más y más la hiperprecisa imagen de juntas y líneas, así como el exacto funcionamiento de las piezas móviles. Las herramientas de compresión se han configurado de tal modo que las chapas fabricadas se encuentran dentro de un rango de tolerancia mínimo de entre 20 y 30 milésimas de milímetro; un cabello humano tiene el doble de grosor.

El resultado de tan sofisticado y minucioso trabajo es esa sensación integral de perfección que transmite cada Audi. Los especialistas velan por el perfecto estado de las fuerzas y sonidos de funcionamiento, y otro equipo elimina específicamente los ruidos molestos. Además de las verificaciones continuas del desarrollo técnico, el departamento de Control de Calidad ejecuta un amplio programa de recorridos diversos por vías de circulación públicas relevantes para los clientes: se garantiza así, después de millones de kilómetros, que la calidad de cada componente cumple siempre con las especificaciones, así como el perfecto manejo, verificado incluso en condiciones extremas. Y como la satisfacción del cliente también depende de unos bajos costes de mantenimiento, Audi elabora, ya en la fase de desarrollo, soluciones que brinden bajos costes de mantenimiento y reparación, así como un económico baremo de seguro.

En Audi la calidad es lo primero y el Control de Calidad, en el que trabajan más de 2.000 empleados, no se organiza como en otras compañías del sector según las diversas áreas y talleres de la empresa, sino que actúa como unidad central independiente en la empresa directamente vinculado a la Presidencia del Consejo de Dirección. Gracias a esta sólida posición se garantiza que el Control de Calidad de Audi desempeñe, sin restricción alguna, su misión como representante del cliente en la empresa. El departamento goza de amplio margen de maniobra y también puede adoptar y poner en práctica con agilidad decisiones de alto presupuesto. Durante las fases de desarrollo y verificación, Control de Calidad asume multitud de tareas de supervisión y asesoramiento, y muy pronto incorpora sus requerimientos al proceso de producción. La concesión final de la autorización integral de vehículo para su producción en serie por parte de Control de Calidad constituye, y eso es también algo único entre la competencia, la coronación definitiva de cada proyecto. Naturalmente, Control de Calidad realiza su misión de inspección durante la producción en serie hasta garantizar una calidad duradera una vez en manos del cliente: algo único en la industria del automóvil.

Una filosofía de la calidad, tal es la virtud de todos los empleados de Audi, desde el Consejo de Dirección hasta los montadores. Cualquiera de ellos toma los obstáculos no como contratiempos, sino como oportunidades: la constatación de una dificultad es el descubrimiento de una tarea, una ocasión para superar el propio listón y para seguir poniéndolo más alto. Con la utilización de múltiples herramientas de alta tecnología, como el tomógrafo computerizado o el microscopio electrónico de barrido, pueden encontrarse pronto soluciones y mejoras.

Esta enorme inversión es la base del enfoque global de calidad en Audi. Sólo así puede conseguirse la ilimitada calidad de Audi. En cualquier producto Audi puede apreciarse la dedicación y el entusiasmo que los empleados practican a diario en su pormenorizada labor. Esta filosofía garantiza a Audi el primer puesto entre la competencia.

“La calidad es pasión y el empeño por conseguir la perfección”, afirma Werner Zimmermann, Director de Control de Calidad, encargado de velar por la aplicación de los rigurosos estándares de Audi en toda la cadena de producción, desde el desarrollo, pasando por la fabricación, hasta llegar a los proveedores y al cliente.

La más alta calidad es una de las señas de identidad fundamentales de la marca Audi, y nadie lo sabe mejor que Werner Zimmermann. “El cliente percibe la calidad de nuestros automóviles con todos los sentidos, calidad es todo lo que uno puede ver, oír, tocar y sentir”, dice el Director de Control de Calidad. “La referencia para nuestro trabajo es el cliente. Apostamos por la calidad incluso allí donde el cliente no la ve directamente. Sólo a través de esta máxima exigencia de calidad puede lograrse esa incomparable sensación Audi; la máxima fiabilidad en combinación con esa imagen global de confort y deportividad, precisión y excelencia”.

En Audi la calidad no es un lema abstracto, sino un principio unificador, una vívida y sólida pieza en la filosofía de la empresa y de todos sus 57.000 empleados en el mundo. Werner Zimmermann: “El equipo de Audi ha interiorizado ese empeño por conseguir la perfección. Calidad Audi significa colocar el listón cada día más alto. Eso es lo que distingue a Audi. La calidad no evoluciona automáticamente, sino que debe ser concebida desde cero a diario.”

En palabras de Zimmermann, “el cliente percibe la calidad con todos los sentidos, en cada trayecto. Ahorrar en calidad es siempre la solución más cara”.

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