Honda CR-V 2.2 i-CTDi vs Land Rover Freelander-2 2.2 TD4

ImageLa categoría de los todo caminos engloba a una gran cantidad de vehículos. El Honda CR-V y el Land Rover Freelander-2 forman parte del mismo, aunque cada uno de ellos tiene un enfoque diferente.

Tanto Honda CR-V como Land Rover Freelander son ‘coches para todo’, aunque con matices que los diferencian. El modelo japonés puede considerarse más un monovolumen grande que un todo terreno propiamente dicho, aunque es capaz de afrontar aventurillas los fines de semana por terrenos complicados, aunque no demasiado.

Al Freelander se le puede ver, aunque no lo sea realmente, es un todo terreno de pura cepa.Image

El todo camino de Land Rover es el que más garantías ofrece para aventurarse lejos del asfalto y, al mismo tiempo, nos proporciona un comportamiento en carretera bastante bueno.

El Freelander toma una estructura modular del Grupo Ford y, respecto al modelo al que sustituye, no repite componentes. A pesar de tener aspecto de TT (se toma la estética del Range Rover, que tanto parece haber gustado a los aficionados al mundo del motor) , su geometría de suspensiones son propias de un turismo, aunque, eso sí, con una rigidez torsional equivalente a la de un BMW X5 de nueva generación.

Por su parte, el Honda CR-V también aparece completamente renovado. De la anterior a la actual generación no sólo ha cambiado el chasis, con el consiguiente ensanchamiento de vía, recorte entre vías y desembarco de una cantidad ingente de recursos técnicos en aras de la seguridad y del comportamiento.

El diseño también varía y se vuelve más turístico. Desaparece la rueda de repuesto colgada en el portón, se acorta la longitud total (aunque el habitáculo es más grande), se baja el techo y se ensancha la carrocería.

Ambos vehículos tienen un marcado carácter familiar, pero en esta particular ‘lucha’ nos quedamos con el SUV japonés, que tiene una configuración interna mejor resuelta, un acceso mucho más fácil y la utilidad un suelo plano que permite un mejor aprovechamiento del espacio. La banqueta trasera, que se secciona 40/20/40 en los respaldos y 60/40 en la banqueta, ofrece un reglaje longitudinal de 15 cm y un cómodo sistema de abatimiento. Una pena que los asientos no puedan quitarse.

En cuanto al espacio interior, en centímetros y en capacidad del maletero, gana el modelo nipón. El habitáculo es ligeramente mayor, pero el maletero es netamente superior, con una desventaja del TT inglés de 200 litros.

El habitáculo del Freelander es más exiguo en sus cotas y el acceso es algo más difícil por su altura, aunque nada es crítico. Los asientos también se pliegan en formato 60/40, pero el sistema no resulta tan cómodo como el ideado por Honda.

Ambos modelos van sobrados en carretera, y ¿en campo? El CR-V tiene poca altura libre al suelo y carece de bloqueo de diferencial, algo que puede echar en falta cuando salimos del asfalto. Todo el reparto de tracción se realiza por medio de hidráulica –preventiva y bastante rápida-. En cuanto al Freelander, tiene pinta de todo terreno, algo que hace que nos confiemos, aunque, hay que recordar, que no va demasiado sobrado en campo. Con una reductora, las cosas habrían cambiado y se podría haber convertido en una alternativa muy seria a, por ejemplo, un Discovery.

La diferencia de potencia entre ambos coches, 20 CV a favor del Freelander, se compensa por el menor peso del automóvil japonés, lo que le permite lograr mejores registros de aceleración. No obstante, el poderoso medio régimen del TD4 del Freelander le permite mantener con brío cruceros elevados. No sobra potencia en ninguno de los dos, aunque para coches así es lo mínimo exigible.

Si comparamos los precios de ambos modelos, el Freelander es algo más costoso. Se nos antoja la mejor combinación posible entre campo y carretera de su segmento, pero un Freelander-2 2.2 TD4 verdaderamente equipado ronda los 40.000 euros, y por ese dinero ya te llevas todo un BMW X3 o un Mitsubishi Montero Corto.

Por su parte, el CR-V ofrece una configuración similar a la de un monovolumen de lujo pero capaz de superar un gran número de adversidades y adentrarse campo a través por pistas bien pisadas. Siendo un coche más costoso que otros SUV, destaca por su calidad, posibilidades de equipamiento, motor y, sobre todo, comportamiento.


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