El Race Touareg completa su preparación en una cámara medioambiental para adaptarse a las alturas

El Race Touareg 2 ha completado una fase poco habitual de preparación para la 29ª edición del Rally Dakar, que deja África para trasladarse a Sudamérica por primera vez. El prototipo de Volkswagen ha sido sometido a una serie de pruebas de simulación en la cámara medioambiental que el Grupo Volkswagen tiene en Wolfsburg, en la que se han reproducido las particulares condiciones climáticas que acompañarán al rally más duro del mundo en Argentina y Chile. El objetivo de estas pruebas era el de adaptar la gestión electrónica del motor a alturas extremas de más de 4.700 metros sobre el nivel del mar. De esta forma, los ingenieros buscan asegurar la fiabilidad y optimizar el rendimiento de los motores TDI de 280 CV durante la travesía por los Andes. Volkswagen participará con cuatro Race Touareg en la prueba que se iniciará en Buenos Aires el 3 de febrero y finalizará también en la capital argentina el día 18 del mismo mes.

“Los pilotos y copilotos no serán los únicos en echar en falta el aire cuando atraviesen los Andes” asegura el Director de Volkswagen Motorsport, Kris Nissen. “La altura extrema exige una preparación perfecta para estas condiciones tanto para las personas como para los vehículos. Las pruebas en la cámara medioambiental de Wolfsburg han sido un paso muy importante en nuestros preparativos de cara al Dakar y ha vuelto a ponerse de manifiesto la importancia de la estrecha colaboración entre la división de competición y los ingenieros de la compañía”.

Poco oxígeno en los Andes: simulación de alturas extremas

En la puesta a punto para el Dakar, los ingenieros han tenido la oportunidad de utilizar la tecnología punta disponible en el Grupo Volkswagen, ya que pudieron simular las condiciones de los Andes en cuanto a temperatura, humedad y presión atmosférica. Además, a la vez variaban el flujo del aire que incidía directamente sobre el vehículo y variaban la velocidad mediante el dinamómetro del banco de pruebas. Una parte importante del tiempo dedicado a estas pruebas, se centró en un componente innovador de este motor, que actúa sobre el turbocompresor para para adaptarlo a distintas alturas y evitar que se pase de vueltas a causa de la falta de aire. A lo largo del Dakar, un sensor recogerá continuamente los datos de altitud y la unidad de control electrónico del motor regulará, entre otras cosas, la velocidad máxima del complejo sistema del turbocompresor. Durante las pruebas se han simulado condiciones propias de más de 4.000 metros de altura y se ha configurado la gestión del motor para condiciones incluso más extremas, partiendo de los valores obtenidos. Además de la fiabilidad, los ensayos buscaban optimizar al máximo la entrega de potencia del motor ya que los ingenieros de Volkswagen prevén que en las condiciones más extremas de los Andes, se podría llegar a perder hasta un 20 por ciento de la potencia.

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