El Nissan Leaf se convierte en el último eslabón de la cadena de autosuficiencia de la destilería Bruichladdich

El vehículo 100% eléctrico de Nissan, el LEAF, ha sido el último elemento crucial que el propietario de un innovador negocio necesitaba para ser completamente autónomo en la remota isla de Islay, que forma parte del archipiélago de las Hébridas.

La destilería de whisky Bruichladdich, con 130 años a sus espaldas y ganadora de varios premios, ha establecido un sistema pionero de Biowayste para generar su propia electricidad usando los residuos del proceso de destilación.

El dueño del negocio, Mark Reynier, empezó a usar dicho sistema, en el que la electricidad se genera mediante el biogás producido en un proceso llamado digestión anaerobia, a principios de este año.

Y ahora se ha hecho también con un Nissan LEAF, el flamante Coche del Año en Europa y en el Mundo, lo cual significa que podrá conducir sin emitir CO2 y cargar su coche con la electricidad que produzca en la destilería.

Para celebrar el papel desempeñado por el LEAF, Nissan y Bruichladdich han creado una serie limitada y única de un whisky orgánico que lleva la marca del vehículo eléctrico.

El Sr. Reynier ya está maravillado con el coche: “Es genial conducir el LEAF. Me resultaba muy frustrante estar luchando tanto para ser autosuficiente y que mi coche todavía necesitara el diésel más caro del Reino Unido, procedente de la tierra principal. La llegada del LEAF me ha permitido ser de verdad los más autónomo posible”.

La destilería de whisky Bruichladdich lleva mucho tiempo siendo una fuente de innovación. Construida en 1881 por tres hermanos cargados de ideas frescas, su creación supuso la llegada de la electricidad a la isla, de 370 km2. Su ingenioso diseño victoriano era tan avanzado que siguen usando la misma maquinaria para elaborar el whisky.

Hoy en día, el flujo de residuos de la destilería se reinvierte en su totalidad en energía para el negocio.

Los restos de cebada son aprovechados por granjeros locales para alimentar a sus vacas, cuyo estiércol es, a su vez, esparcido por los campos donde crece la cebada usada en la destilería.

Al mismo tiempo, el residuo líquido de la destilación se convierte en biogás, que permite que un generador produzca electricidad para la destilería. Durante este proceso, llamado digestión anaerobia, unos microbios especiales digieren este material residual y dan lugar a grandes cantidades de biogás de alta calidad.

El Sr. Reynier comentó: “No somos ecologistas fanáticos, pero quisimos ver cómo podíamos aportar nuestro grano de arena. Muchos sistemas en esta línea están muy mal pensados y tienen poco valor comercial, pero éste sí lo tiene. Aunque la tecnología ha existido desde 1860, no ha sido viable económicamente a esta pequeña escala hasta ahora. Con el añadido del LEAF, nos sentimos muy satisfechos al saber que estamos haciendo todo lo que podemos, ya sea cultivando cebada aquí en la isla, orgánica y biodinámicamente, o comprometiéndonos con el medio ambiente tanto en el trabajo como en nuestra vida cotidiana”.

James Douglas, director de Ventas Corporativas de Nissan, declaró: “El caso del Sr. Reynier prueba que la automoción sostenible es una propuesta muy realista. Se trata de uno de los muchos empresarios que han descubierto que el Nissan LEAF puede aportar beneficios económicos muy reales a su negocio”.

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