DIEZ GALARDONES PARA AUDI

La Challenge Bibendum es la competición más grande del mundo en la que se valoran los conceptos de conducción sostenible y energía. La edición de 2004 ha tenido lugar en Shangai (un hecho simbólico dado que actualmente China afronta importantes retos en el terreno de la movilidad). Solamente ocho de cada mil habitantes en este país poseen un coche. Al mismo tiempo, en vista de las expectativas de expansión de este mercado, el uso sostenible de la energía es absolutamente esencial.

AUDI AG inscribió tres vehículos en esta reñida competición. Uno de ellos, un A2 1.2 TDI, el único coche de cinco puertas capaz de recorrer 100 kilómetros con menos de tres litros de combustible. El segundo representante de Audi era un A8 3.0 TDI, también con un chasis de aluminio y equipado con el primer motor diésel con inyectores piezoeléctricos. No hace falta decir que esta berlina de lujo que, con su tracción quattro, Tiptronic y todo su equipamiento específico también cumple con los requisitos de la norma EU4, lleva ya incorporado el filtro de partículas diésel.

El tercer coche de Audi inscrito en la competición era un A2H2 movido por célula de combustible. Este modelo demostraba como un vehículo puede ser a la vez deportivo y extremadamente respetuoso con el medio ambiente: con la ayuda de una batería, el sistema de propulsión híbrido puede desarrollar 150 caballos de potencia y un par máximo de 425 Nm durante momentos puntuales. Gracias al poco peso del A2 se aseguran, además, unas prestaciones de auténtico deportivo.

Pero el mejor reconocimiento a la combinación de placer de conducción y economía, en el que trabajan los expertos de Audi, es el de los diez premios que la delegación de Ingolstadt, encabezada por Erich Schmitt, miembro del Consejo de Dirección de AUDI AG responsable del mercado chino, se llevó para casa. Al igual que en la categoría de diseño, los tres modelos de Audi fueron galardonados por su dinámica de conducción, seguridad, bajas emisiones y reducido consumo de combustible.

El Dr. Ulrich Hackenberg, director de Desarrollo de Prototipos de Carrocería, Sistemas Eléctricos y Electrónicos, resume así la implicación de Audi: “ Nuestra tecnología TDI es la respuesta rápida y efectiva a las drásticas reducciones que requiere China para emisiones de dióxido de carbono. Si China tuviera un alto porcentaje de vehículos diésel similar al de Europa (46%), podría reducir sus importaciones de este combustible mineral en un 20%. La célula de combustible, por otra parte, representa una solución de futuro a largo plazo”.

Erich Schmitt recalcaba un importante aspecto adicional: “La conservación de los recursos naturales es una constante en Audi. La protección y preservación del medio ambiente juega un importante papel en nuestras plantas de producción, como la central de Ingolstadt o la de Györ, en Hungría”.

Esta entrada fue publicada en Audi. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario