DESARROLLO DEL SONIDO EN AUDI: SINFONÍA DE LOS CUATRO AROS

El diseño sonoro se ha convertido en un componente adicional de gran importancia para Audi. Música para los oídos: todos los modelos de la marca de Ingolstadt deben sonar, hasta cierto grado, así. Supone, desde un concepto metafórico, la tarjeta de visita sonora de la marca de los cuatro aros. El Audi S4, el Audi A8 y el Audi TT 3.2 quattro son ejemplos actuales del diseño de sonido activo de Audi. Cuarenta y cinco ingenieros trabajan en el análisis y diseño de la sonoridad de los vehículos, una labor que se ha comenzado a realizar, de forma intensa, en las últimas dos generaciones de vehículos.

Un colaborador particularmente importante en este sentido es Thomas Kriegel, director de acústica para la gama A4. Este ingeniero utiliza términos musicales inusuales para su trabajo cuando define los sonidos del vehículo: “coche orquestado”; “el arte de componer y conducir”; “buenos músicos”; “notas equivocadas” y “sinfonía de los cuatro aros”.

El sonido de un coche debe cumplir las expectativas que su diseño y posicionamiento han despertado en el cliente, lo que significa que modelos como el S4 o el TT 3.2 quattro deben tener un sonido deportivo y ligeramente estridente; deben sonar “rápidos”. En estos casos la excesiva restricción sonora sólo decepcionaría a los clientes. En contraste, el A8 tiene un sonido que refleja confort con un matiz deportivo.

En referencia a las expectativas: éstas son un desafío adicional para los ingenieros que desarrollan el sonido. Después de todo, cada cual percibe el sonido de una forma diferente. El diseño de sonido debe transformar en objetivas las percepciones subjetivas. El propósito final es que el sonido Audi obtenga siempre respuestas positivas. Y tomando en cuenta, además, los requisitos legales en cuanto a los niveles de ruido.

La percepción subjetiva del sonido se evalúa a través de criterios psicoacústicos, cuyos parámetros se conocen desde los años 50. La evaluación de los sonidos tiene grados “estimulantes”, “relajantes” y “desagradables”. “Como regla, cuanto más alto sea el tono, será percibido de forma más desagradable por los ocupantes del vehículo”, asegura Kriegel. “Esos tonos pueden atacar los nervios, e incluso provocar agresividad. Esto no debe suceder cuando se conduce. Los tonos bajos, por otra parte, son considerados más placenteros.”

El sonido de un Audi depende del modelo. ¿Cómo debería sonar el motor, la admisión o el sistema de escape? ¿Qué respuesta acústica es la adecuada al apretar el acelerador?, ¿ cuál es el punto de ruido exterior que debe alcanzar el interior del habitáculo? ¿ Cómo deben sonar los elevalunas eléctricos o los indicadores? e incluso, ¿cuál debe ser el nivel sonoro de una puerta al cerrarse?: los ingenieros acústicos de Audi establecen todos estos sonidos.

Kriegel especifica las diferencias entre “buenos músicos” y “notas equivocadas” en el “coche orquestado”. Naturalmente, el último –el concierto del coche– debe ser ejecutado de forma apropiada. “En el pasado, el trabajo de un ingeniero acústico se limitaba, prácticamente siempre, a la eliminación de ruidos. A esta acción la llamamos limpieza del sonido,” dice Kriegel. El concepto ha cambiado con la demanda de “buenos músicos” para el coche. Esto incluye la carrocería, el sistema de escape, el motor, la admisión y el agregado de soportes o anclajes. Las “notas equivocadas” las crean los neumáticos, la transmisión, accesorios y ruidos aerodinámicos causados por el viento. El repertorio es variado: los neumáticos “cantan”, las transmisiones traquetean, los paneles de carrocería retumban, los palieres rugen, los generadores gimen y los ventiladores silban.

Para componer la “sinfonía de los cuatro aros” a partir de todo ello, los ingenieros acústicos de Audi “ejecutan” numerosas posibilidades de diseño en un teclado. Salvo la admisión de aire, el motor y el sistema de escape en particular se adecuan a la composición de sonido. Esta es la razón por la que en el nuevo S4 y en el TT 3.2 quattro se han instalado válvulas de mariposa de conmutación neumática. Este componente asegura una sección transversal pequeña en la geometría del tubo en el sistema de escape a bajo régimen y una más amplia en los regímenes altos. Así se consigue un crecimiento regular del tono sonoro en toda la gama de revoluciones. En definitiva, de lo que se trata es de obtener un equilibrio sonoro entre confort y carácter dinámico aún para un coche pletórico de deportividad como el S4.

El resultado de este desarrollo global no es un sonido Audi uniforme, sino un concepto acústico hecho a la medida para cada modelo. Aún así, la calidad estándar de las características de sonido de los modelos Audi es una equilibrada distribución de frecuencias, sensibilidad en las cargas y espontaneidad de un sonido; un grado sutil de rudeza, frecuencia natural y acústica homogénea de la subida de régimen del motor. El carácter del sonido adecuado para cada modelo de la gama Audi seguirá siendo optimizado de forma constante. Y eso es mucho más que música del futuro.

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