Casi una victoria

Escrito por Sport.es
ImageSe cumplió el pronóstico, Ferrari era más fuerte y ganó Raikkonen, pero el segundo puesto de Alonso a más de 36 segundos de Hamilton supo a triunfo. Si perder siempre da rabia, hacerlo sabiendo que se hubiera podido ganar, mucho más. La gracia montada por McLaren el sábado en la tanda de calificación, donde el equipo inglés hizo una estrategia de cara a la galería para que el nuevo ídolo de la afición británica marcara la pole, arruinó ayer las opciones de victoria de Fernando Alonso. El piloto español de McLaren (si de estas últimas cinco palabras quitáramos la de ‘español’ quizá todo sería distinto) protagonizó ayer una carrera espectacular. Mantuvo la tercera posición de la parrilla durante la primera parte de la prueba; se puso primero tras la primera entrada a los garages para repostar y cambiar neumáticos, liderando la carrera de la vuelta 18 a la 37; y salió por detrás de Kimi Raikkonen del segundo y definitivo pit stop. Fue una pena, apenas 1.8 segundos separaron al finlandés del español. Un suspiro.

Pero el problema venía del día anterior. El sábado McLaren lo dispuso todo para que los 85.000 espectadores que casi llenaban el circuito de Silverstone vibraran con la pole de Lewis Hamilton. A una vuelta las ‘flechas de plata’ eran más rápidas que Ferrari, que, en cambio, lo era más a tandas largas. La única posibilidad para Fernando era lograr la pole, salir delante de los Ferrari, copiar su táctica en carrera y tratar de frenarles. El español iba suficientemente rápido y tenía el ritmo necesario para lograrlo. Hamilton, no.

Sin embargo McLaren optó por el espectáculo y logró hacer hervir la olla a presión de Silverstone, una olla que ayer, después de la carrera, parecía un velatorio. Y no hay que extrañarse, porque Raikkonen dio un buen repaso a los McLaren y a su táctica de equipo, pero no sólo eso sino que Fernando le metió 36.9 segundos a su compañero, toda una lección. La lástima fue que a Felipe Massa se le caló el coche en la parrilla, tras la vuelta de formación, por lo que no pudo acabar en el podio, que era ayer su lugar natural. Bajar a Lewis del cajón (lleva nueve en otras tantas carreras), quizá habría hecho reaccionar al equipo en futuras estrategias.

Como decimos, tras la vuelta de calentamiento el Ferrari de Massa se caló en la parrilla, levantando el brazo el brasileño.

Los comisarios ordenaron una segunda vuelta de formación, por lo que la carrera se redujo de 60 a 59 giros. La salida se dio con Hamilton y Raikkonen en primera fila y Alonso solo en la segunda ya que Massa salió, el último, desde el pit lane.

Raikkonen trató de adelantar a Hamilton en los primeros metros, pero el británico se defendió bien mientras Alonso se quedaba en el tercer puesto esperando su oportunidad. Los McLaren iban con neumáticos duros y los Ferrari, blandos. Sin embargo, Hamilton fue incapaz de irse, de cobrar ventaja y Raikkonen se quedó pegado a él, con diferencias que nunca superaron el segundo y pocas décimas, incluido un intento de adelantamiento.

Mientras, Alonso se mantenía entre dos y tres segundos por detrás del inglés, buscando aire limpio para refrigerar su coche. Hamilton iba tan descargado que en la vuelta 16 ya fue llamado al box. El británico, nervioso, trató de arrancar mientras aún le estaban llenando el tanque de gasolina y casi se lleva con él la manguera y el mecánico que la sostenía.

Había salido tan descargado (para hacer la pole el sábado), que el repostaje se eternizó. Ese error le dejó fuera del triunfo.

En la vuelta 18 entró Raikkonen, que había liderado la carrera durante esos dos giros, mientras que dos vueltas más tarde, en la 20, lo hizo Alonso, que puso neumáticos blandos (Hamilton los había puesto duros) que, en teoría no eran tan efectivos como los duros. También entró en ese giro 20 Massa, que había remontado posiciones adelantando de forma espectacular y estaba ya segundo.

Era la parte central de la carrera, la clave, el momento de la verdad. Fernando iba a salir delante de todos sus rivales y con pista libre debía irse de Raikkonen. Sin embargo el equipo decidió ponerle poca gasolina (estuvo 6.3 segundos en el pit stop) para hacer un segundo stint corto y además con gomas blandas, muy efectivas en las primeras dos o tres vueltas, pero que luego perdían efectividad. No surtió efecto la táctica y Alonso no pudo irse de Raikkonen. Necesitaba como mínimo 10 segundos de ventaja pero no pudo pasar de cinco.

Así, en el segundo pit stop, en la vuelta 37, el español tuvo que poner más gasolina y volver a los neumáticos duros, con lo que estuvo más de ocho segundos parado. Cuando volvió a salir a la pista Raikkonen ya había pasado hacía más de 20 segundos. El finlandés no hizo el segundo pit stop hasta la vuelta 43 y en esas seis vueltas le sacó casi un segundo por giro al español.

El de Ferrari entró a sólo 16 vueltas del final. Sólo tuvo que cargar combustible durante 6.6 segundos, montando neumáticos duros. Kimi volvió a la pista mientras Alonso enfilaba la recta de meta. Parecía que el milagro podía ser posible, pero no. El finlandés entró en la pista con 1.8 segundos de ventaja sobre el español. Ahí acabaron las opciones de Fernando y todo gracias a la ‘simpática’ pole que McLaren había montado el sábado para Hamilton, que nunca tuvo ninguna opción de ganar la carrera. Ganó Ferrari, pero sobre todo perdió McLaren.

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