BMW M3 4 puertas

Escrito por Canalmotor
El M3 se viste con una nueva carrocería de cuatro puertas, y mantiene intacto todo su sabor.

ImagePalpar la furia de sus 420 caballos y juguetear con su avanzada suspensión es tocar un poco de cielo en la Tierra.

El asiento delantero de un M3 es uno de esos lugares a los que gusta volver. El volante tiene un tacto peculiar por su nutrido grosor, y antes de tocarlo siquiera, nada más encender el coche, uno se pone a accionar los botones disponibles para poner la electrónica a su gusto, cosa que también es posible hacer desde el volante y el i-Drive.

Poniéndolo todo en la posición más agresiva del MDrive, que así se llama este sistema, el M3 se hace más brusco al acelerar y girar, y también más incómodo de suspensión. Aunque… esto es como decir que la lencería fina y los tacones no son cómodos.

La mayor brusquedad del acelerador logra que su respuesta sea inmediata y que el avance se produzca sin retardos. Y la dirección no debe recibir el nombre de directa, pues ese tipo de direcciones, las rápidas, son las que giran lo mismo que nosotros giramos y de forma inmediata. El M3 va más allá: es capaz de girar más de lo que giran nuestras manos con el volante en las curvas lentas, y menos en autopista, para que no haya latigazos. Con ello, parece que Carlos Sainz nos ha dejado sus manos para conducir, y la mejor prueba es hacer un slalom de conos bien juntos. Los esquiva como un coche de carreras, con muy poco giro; así es la dirección activa de BMW. Por último, la firmeza de la suspensión en su modo más deportivo logra eliminar los ya de por sí escasos balanceos de la carrocería en curvas, potenciando las habilidades de la suspensión independiente en ambos ejes, siendo el trasero completamente nuevo.

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