Audi TTS

Escrito por CanalMotor.es
Paso a paso, el TT se ha consolidado como un deportivo con garra, y la versión S resulta dinámicamente ejemplar. Añade diferenciación estética, más caballos y suspensión deportiva a una receta ya de por sí interesante.

ImageCuando empecé a probar coches, hace unos quince años, los chasis de Audi no eran nada del otro mundo. Estaban a un paso de la excelencia en nobleza y confort que aseguran los de BMW o Mercedes, pero varios por detrás a la hora de buscar deportividad.

Y cuando estaban mejorando decididamente, más que los demás, al primer TT se le acusó de mala estabilidad a alta velocidad por la aerodinámica de su redondeada trasera, momento en el que se le añadió un alerón y se reajustaron las suspensiones para solucionar el problema, con lo que se convirtió en un modelo perfecto para las autopistas alemanas… pero relativamente torpe en carreteras reviradas.

El último TT cuenta con un chasis de cine, y está más cerca que nunca de los que lucen modelos como el Porsche Cayman o el BMW Z4, los dos referentes de la categoría. Realmente cerca. Tanto que, cómo no, en algunos apartados les supera. Como por ejemplo en facilidad de conducción, gracias a sus reglajes y a la tracción total, más “democrática” que la trasera de sus citados rivales.

Súmese a lo expuesto que el nuevo TTS cuenta con el chasis más dinámico de la gama, y que buena parte de los deportivos más exquisitos están menguando su radicalidad –como lo ha hecho el Subaru Impreza, el Mitsubishi Lancer o incluso el BMW M3–, y nos encontramos con que nuestro protagonista se ha convertido en una de las experiencias de conducción más apasionantes. ¡Bravo, Audi, bravissimo!

Calidad de la buena
El TTS cuenta con el esquema de suspensiones S-Line, más firme, 10 mm más baja y con estabilizadoras menos flexibles que los TT convencionales. Independiente tipo McPherson delante y multibrazo detrás, es regida por una amortiguación de tipo electromagnético (Magnetic Ride) de excelentes resultados, y que permite una respuesta suave para garantizar confort suficiente de cara a viajar y más dureza cuando buscamos diversión. Como anticipaba, el resultado es destacable. El TTS se desenvuelve por carreteras reviradas con una facilidad de conducción y una agilidad de primera línea. Su tarado es tan firme –o más– que el de un Mitusbishi Lancer Evo X, y la tracción total por embrague Haldex hace que en este contexto sea incluso preferible a los citados rivales (salvo el Evo, claro). La ausencia de balanceos y la precisión de sus trazadas son altamente gratificantes, y hay bastante comunicación del conductor con la carretera, aunque éste es de esos coches que lo hacen todo fácil.

Con el TT no se puede salir de costado de las curvas como se hace con un Porsche Boxster, pero su nuevo sistema de control de estabilidad cuenta con un trabajado reglaje que permite cierto juego y derrapajes controlados, al estilo del que hemos probado en el BMW M3. Y aún hay más. Hemos conducido la versión manual de seis marchas, pero conocemos perfectamente el cambio S tronic de doble embrague, otra perla en su lista de opcionales que conjuga deportividad y confort a partes iguales.

Y para terminar los aspectos dinámicos, hay que hablar del sonido. Sí, no hace que el coche corra más, pero su gran calidad sonora hace que la sonrisa al acelerar sea todavía más grande. Buen sonido el de este coche.

Éste proviene del motor 2.0 TFSI, que gracias a diferentes mejoras, como la culata de aluminio-silicio, pistones reforzados, nuevos árboles de levas, turbo de mayor tamaño e intercooler de aluminio en vez de plástico. Con ello genera 7 CV más que en el S3 para alcanzar los 272, y mantiene los consumos a raya, consagrándose como uno de los más ahorradores entre los deportivos de su nivel de potencia. Además, su entrega de la potencia es francamente lineal, y tras una zona un poco insulsa al empezar a acelerar –y que acaba mucho más rápido que en los tradicionales V6–, la cosa se anima y desde el inicio de la zona media de revoluciones contamos con una barbaridad de fuerza, que parece no terminar nunca.

Estética
No olvidamos los detalles de diseño que Audi ha añadido a su nuevo bebé para darle un toque de personalidad propia, que matizan y mantienen el ambiente de lujo asiático que se vive en su interior. En primer lugar, la parrilla frontal recibe nuevos cromados, los paragolpes y los estribos son nuevos y los espejos retrovisores han sido pintados de color plata. Las llantas de 18 pulgadas de serie son específicas, las pinzas de freno van pintadas en negro y las delanteras tienen el logotipo TTS. Los faros son de xenón, y en su parte inferior cuentan con una serie de diodos que cumplen las funciones de luz diurna.

En su interior destaca el volante asimétrico, muy atractivo, pero que hace sentirse extraña a la mano que busca un aro perfecto cuando palpa que no lo es. Los asientos calefactados son de cuero y Alcántara, y hay todavía algunos detalles más, como retoques en la instrumentación, cuya pantalla central ofrece la función de cronómetro.

Ficha Técnica
Motor Cilindrada 1.984
Cilindros 4 en línea
Potencia Máxima 272/6.000
Par Máximo 350/2.500-5.000
Transmisión Caja de Cambios manual; 6 velocidades
Tracción integral permanente
Suspensión Delantera Independiente McPherson con triángulo inferior. Amortiguadores helicoidales, muelles y estabilizadora. doble triángulo
Trasera Muelles, amortiguadores helicoidales y estabilizadora
Dimensiones Longitud 4.198
Anchura 1.842
Altura 1.345
Distancia entre Ejes 2.468
Alimentación Tipo de Alimentación inyección directa, turbo variable, intercooler, admisión variable
Peso Peso en marcha 1.395
Prestaciones Velocidad Máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 5,4 seg
Consumos Urbano 10,9
Extraurbano 6,3
Combinado 8
Emisiones Emisión CO2
Precio Precio Oficial 51.400 €
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