AUDI CONMEMORA EL 20 ANIVERSARIO DE LA TRACCIÓN QUATTRO

El Audi quattro se presentó en el Salón de Ginebra de 1980

Audi presentó en el Salón Internacional del Automóvil de Ginebra de 1980, hace exactamente veinte años, un vehículo que ha representado un símbolo de la innovación tecnológica y éxito deportivo de la marca: el Audi quattro.

Expuesto por primera vez el 3 de marzo de 1980, el Audi quattro fue recibido por la prensa especializada con unánime entusiasmo. La utilización de la tracción integral permanente no sólo mostró su superioridad en la aplicación a un vehículo de serie, por las ventajas obtenidas en tracción, seguridad y placer en la conducción, sino que también escribió algunas de las páginas más importantes de la historia de la marca en el ámbito deportivo.

El desarrollo inicial de la tecnología quattro comenzó en el año 1977 cuando el Dr. Ferdinand Piëch, actual Presidente del Consejo de Dirección de Volkswagen AG y entonces Director del Departamento Técnico de Audi, propuso la construcción de un vehículo deportivo de altas prestaciones sobre la plataforma del Audi 80, utilizando el motor de cinco cilindros turbo y 200 CV que montaba el Audi 200. Los ingenieros de Audi decidieron desde el primer momento la utilización de la tracción integral permanente a las cuatro ruedas; un concepto completamente nuevo desarrollado por Audi mediante el cual el conductor disponía de una fuerza de tracción óptima y constante.

Éxitos deportivos

La versión del nuevo modelo dedicada al rally, con una potencia de 300 CV, conquistó tres victorias en el campeonato del Mundo de Rallies de 1981. En 1982, Hannu Mikkola, Stik Blomqvist y Michèle Mouton pilotaron el Audi quattro y obtuvieron en conjunto siete victorias y el Campeonato Mundial de Marcas. En 1984 se incorporó al equipo Audi el piloto alemán Walter Röhrl, que en su debut llevó al modelo a la victoria en Montecarlo. Ese año el éxito fue completo, ya que el equipo Audi obtuvo el título de pilotos (Blomqvist) y el mundial de marcas.

A partir de la versión inicial se plantearon diversos desarrollos como el Sport quattro, con batalla más corta o el quattro S1, que prosiguieron la carrera de éxitos en las pistas de rallies. Aunque sin duda, uno de los logros más espectaculares del Audi quattro fue el triunfo en la legendaria carrera de montaña de Pikes Peak, en Colorado, Estados Unidos.

El Audi quattro participó en las series norteamericanas Trans-Am, en las que el modelo Audi 204 obtuvo ocho victorias en 1998, con los pilotos alemanes Walter Röhrl y Hans-Joachim Stuck. Röhrl y Stuck completaron su inigualable trayectoria con el Audi V8 quattro con el que la marca se presentó en el Campeonato Alemán de Turismos en 1990. Ocho victorias y el título de campeón para Stuck fue el impresionante balance de ese año.

En España, el piloto Jordi Gené fue el ganador del Campeonato de España de Superturismos en 1996 y, junto con Joan Vinyes, obtuvieron el Campeonato por marcas. El largo capítulo de éxitos deportivos de los modelos quattro aún no ha terminado, y así lo demuestra la obtención del Campeonato de Turismos alemán de 1999 por parte de Christian Abt con su Audi A4 quattro.

Más impresionante aún que las victorias deportivas, es el éxito de la innovadora tecnología quattro aplicada a los vehículos de serie. Desde aquella presentación inicial del Audi quattro en el Salón de Ginebra de 1980, la marca de Ingolstadt ha fabricado hasta la fecha más de 820.000 vehículos con tracción integral permanente quattro.

La actual gama Audi incluye 66 diferentes versiones con tracción integral, con motores de gasolina y TDI de cuatro, seis y ocho cilindros. La tracción quattro es, además, un elemento de serie en los modelos deportivos de altas prestaciones S y RS.

Tracción integral permanente quattro

En los modelos quattro, todas las ruedas tienen tracción permanente. En condiciones i deales de marcha, la propulsión que tiene transmite a cada rueda es sólo la mitad de la que tienen que transmitir las ruedas propulsoras en un coche con propulsión a un solo eje.

Dado que existe un límite de la potencia total que puede ser transmitida por una sola rueda (la suma de la fuerza de propulsión y la fuerza centrífuga), un Audi con tracción quattro tiene capacidad para transmitir mayor fuerza centrífuga a la superficie de la carretera. Y esto es lo que le confiere su destacable velocidad en curva y estabilidad direccional.

Un Audi equipado con la tracción integral quattro dispone de la máxima tracción en cualquier tipo de superficie; mojada, con nieve, grava, fango o con placas de hielo. Si bien el control electrónico de tracción (ASR) puede evitar el deslizamiento de las ruedas de un coche con propulsión a un solo eje, el sistema también reduce la propulsión en idéntico grado.

Aquí es donde muestra sus ventajas el sistema de tracción integral permanente quattro: el diferencial central autoblocante Torsen distribuye la potencia del motor de forma variable a las ruedas delanteras y posteriores, dirigiendo hasta dos tercios de la potencia a un solo eje, si ello es necesario. No es extraño, por lo tanto, que uno de cada cuatro modelos Audi vendidos sea hoy un quattro.

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