AUDI BATE DE NUEVO EL RÉCORD DE SALTO DE ESQUÍ

Es la 1.27 p.m. del 24 de enero en Kaipola, Finlandia. La expresión en la cara de Uwe Bleck es probablemente similar a la que tiene cuando mete el coche en su garaje o conduce para ir de compras. Detrás del volante, su apariencia es tranquila y relajada. Todo esto es difícil de creer, después de que haya escalado literalmente nuevas alturas, pues acaba de colocar su Audi A6 4.2 quattro de color Atlas Grey a 47 metros del suelo y con un ángulo de 37,5º, lo que equivale a más de un 80% de pendiente… ¡en un trampolín de esquí!

El ingeniero de Audi ha repetido la hazaña que sólo el piloto de rallyes Harald Demuth había conseguido antes que él, en 1986. Volviendo a esos años, Demuth escaló el trampolín de esquí de Pitkävuori, en Kaipola, Finlandia, a bordo de un Audi 100 CS quattro rojo (136 cv), en lo que ha llegado a ser un anuncio legendario de la publicidad sobre la tracción quattro. En el marco de los “25 años del quattro”, Audi ha filmado ahora una secuencia para su publicidad en el mismo trampolín. La película de 45 segundos “Salto de Esquí 2005” se pasa en televisión desde el 2 de abril.

Hans-Christian Schwingen, responsable de comunicación de Marketing de AUDI AG, explica algunas cosas especiales de la producción de esta película: “Esta es la primera vez que realizamos una producción completa sin la ayuda de una agencia. Todo ha sido manejado internamente en Audi, ¡un hecho que nos hace sentir particularmente orgullosos!”. Silke Mathews, director del proyecto, y Gerhard Kiefer, responsable de la producción de películas en Audi, coordinaron de cerca todas aquellas tareas de las que en otras ocasiones se ocupa la agencia de publicidad. Kiefer también actuó como director del film: “Fue fantástico. No es habitual en tu trabajo tener la oportunidad de participar en un proyecto como éste”. La misión de Kiefer era producir una reedición del anuncio del trampolín de esquí, asegurándose, por supuesto, de que el efecto dramático del nuevo spot estuviera muy ligado al original de 1986. Y ése fue también el problema del director: “La gran dificultad para mí era hacer una película en la que todo el mundo conocía el final, pero en la que había que mantener la tensión”, explicaba Kiefer. Él, por tanto, tenía que plantear el anuncio como una especie de duelo entre el trampolín de esquí y el desafiante Audi A6.

La música para la película estaba especialmente compuesta por Robert Pabst e interpretada por el coro y orquesta de la “Staatstheater am Gärtnerplatz”, en Múnich, con la participación de unos 80 músicos. De momento, la intención es pasar este spot en la televisión, pero su utilización como anuncio para el cine está siendo considerada también. El anuncio, una vez más, se ha diseñado de tal forma que permita su exhibición en tantos mercados del mundo como sea posible.

Para rodar este anuncio, el equipo de producción de 40 personas estuvo una semana del mes de enero en el lugar del rodaje. Pero con anterioridad a la prueba en el trampolín de esquí, situado a 300 kilómetros al norte de Helsinki, hubo que sacar a éste de su estado de hibernación, porque la pista de salto de Pitkävuori llevaba sin utilizarse desde 1994. Los trabajos de reparación se iniciaron tres semanas antes de comenzar con la filmación, un tiempo récord si tenemos en cuenta cómo se encontraban las instalaciones. Las tablas de madera de la rampa, por ejemplo, tuvieron que ser completamente renovadas.

“La seguridad lo primero” fue la máxima durante todo el proyecto. Uno de los mayores retos era mantener el coche en un ángulo de inclinación muy elevado en la cima del trampolín. Tan pronto como el vehículo se detuviera podría deslizarse hacia abajo de nuevo. Pero el objetivo era que el A6 permaneciera en la cumbre. Para solventar el problema, se fijó un ingenioso sistema, tanto al trampolín, como a la base del coche. El “dispositivo de seguridad de anclaje” estaba formado por tres sistemas independientes, con un peso de 65 kilos y colocado en la base del vehículo. Si el A6 (de 1,9 toneladas) hubiera perdido tracción, el mecanismo se hubiera activado para sujetar el vehículo e impedir que se deslizara.

El Audi A6 4.2 quattro con caja de cambios Tiptronic de seis velocidades que subió por el trampolín de esquí era una versión de serie por completo. Sólo con dos excepciones menores: la transmisión automática se dejaba bloqueada en primera marcha (la pequeña cantidad de potencia que se pierde cuando se pasa a otra velocidad podía hacer imposible el escalar esa empinada pendiente) y los clavos de seis milímetros en los neumáticos (como los que se utilizan con frecuencia en los rallyes).

Por fin, llegó la hora para Bleck de empezar su impresionante ascenso. En primera, a 4.200 revoluciones por minuto y a unos 60 km/h, el A6 escalaba con increíble facilidad esa rampa de un 80% de desnivel. Más tarde, Bleck manifestó: “Podría haber ido más deprisa, incluso hasta el punto más alto”. Nueve segundos después Bleck llegó a la línea de salida, a 47 metros del suelo. Y repitió la maniobra de subida con el A6 un total de once veces.

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