ALFA 166: EL MODELO EN BREVE

ALFA 166: CLASE Y TEMPERAMENTO
Llega el Alfa 166 y para la marca se trata de una cita importante. No sólo porque el nuevo modelo es una gran berlina destinada a situarse en lo alto de la oferta de producto Alfa Romeo y a concluir la fase que entre el año 94 y el 98 ha sido protagonista de la renovación de la gama Alfa. Sino también por las características estéticas y dinámicas, por el contenido tecnológico y de confort que, a través de un largo y esmerado trabajo, los proyectistas de la casa de la Culebra han conseguido concentrar en el Alfa 166.

El resultado es un automóvil elegante con la “belleza necesaria” que nace en el Centro Stile Alfa Romeo como forma estética destinada a vestir la belleza mecánica de los coches. Es un modelo que juega sus bazas apostando por una personalidad de gran clase y temperamento al mismo tiempo.

Clase para compararse con los mejores coches de la competencia que se encuentran en este segmento de mercado elitista. Y de ahí nace un modelo que, en la imagen y en la esencia, puede satisfacer a una clientela sumamente exigente.

Temperamento, para distinguirse también entre coches de gran envergadura, proponiendo algo más: la capacidad de dominar la carretera típica de un Alfa Romeo. Que también es la característica apreciada por quienes, incluso con una gran berlina de prestigio, desean sentir el placer de conducir, encontrando en el “hermano” mayor las dotes de inmediatez y de garra que tanto éxito han regalado al Alfa 156.

Ahí está un “grupo de potencia”, constituido por varias soluciones de combinación cambio-motor, entre los más potentes y aprovechables actualmente en el mercado. Esquemas de suspensión capaces de garantizar un control total del coche en cualquier situación. Y además mucha electrónica para poder aprovechar siempre y con gran seguridad las grandes prestaciones que ofrecen todas las versiones del Alfa 166: del ABS con corrector electrónico de frenado a los sistemas antipatinaje de control automático de la tracción.

Pero hay más. El buque insignia según Alfa Romeo es un automóvil concebido también para quienes se sientan alrededor del conductor. Por eso, este modelo demuestra inmediatamente que es un coche sumamente agradable “de vivir”: como piloto o pasajero, para breves recorridos o para largos viajes en autopista. De hecho, el habitáculo se ha cuidado en los materiales y en todos los detalles. Cómodo porque es ergonómico. Agradable por las sensaciones que ofrecen el moderno sistema de climatización, la excelente insonorización y el confort eficaz de la suspensión. Sofisticado gracias a una tecnología destinada a simplificar la vida: con un eficiente interfaz electrónico, con un “cruise control” útil durante los recorridos en autopista, con un radiocassette “inteligente” que por sí solo regula el volumen respecto al ruido que lo rodea y con un navegador vía satélite para sugerir la mejor carretera hacia la meta elegida.

Así ha nacido una gran berlina capaz de dar lo mejor en muchos sectores, tanto que al final la característica más importante del coche quizá es la de un gran “equilibrio” entre confort, prestaciones, seguridad y estilo. Y para un automóvil de este segmento se trata de una dote fundamental.

UNA GRAN BERLINA DUEÑA DE LA CARRETERA

Como automóvil de rango, el Alfa 166 confirma su personalidad en la carretera. Porque es confortable y silencioso como ha de ser un buque insignia. Porque el agarre a la carretera y la estabilidad son los que se esperan de un Alfa Romeo. Al igual que también son típicos de los coches Alfa el reducido movimiento de balanceo, el apoyo seguro de la suspensión trasera en las curvas y la progresividad de la dirección.

El Alfa 166 también es fácil de conducir, por la precisión con que realiza las correcciones que desea el piloto. Excelente de conducir, por la “relación-volante” tan directa que permite conducir de forma limpia, sin imponer grandes ademanes para manejar el volante, sino todo lo contrario, permitiendo entrar en cualquier curva con elegancia, sin mover nunca las manos sobre el volante.

El secreto de estas prestaciones reside en una mecánica sofisticada, que en la suspensión por ejemplo combina un esquema “de paralelogramo alto” delante con un sistema “de brazos múltiples” detrás.

Desde el punto de vista técnico, esto significa que los neumáticos delanteros “trabajan” siempre de forma ideal respecto al terreno, con una presión específica uniforme en toda el área de contacto; mientras los traseros van sobre trayectorias que les permiten rodar, sin arrastrarse nunca, garantizando así la máxima adherencia en cualquier condición.

Es obvio lo importante que es un comportamiento de este tipo para la seguridad activa. Ante la necesidad de evitar un obstáculo repentino, el Alfa 166 aprovecha plenamente sus dotes, precisamente en las dos fases cruciales de la maniobra: el principio y el final. En el primer caso, reaccionando repentinamente (sobre todo gracias a la suspensión delantera) y ofreciendo la máxima adherencia lateral. En el segundo, realineándose de forma suave e instintiva; una acción favorecida precisamente por los pequeños virajes realizados por la suspensión trasera. Y además, pudiendo contar con un sistema de frenos que – por estructura, dimensiones y materiales – está más cerca de los coches deportivos que de los modelos de su segmento.

También es fácil de imaginar el placer de conducir que puede dar a los aficionados un coche capaz de aprovechar a fondo la respuesta de una suspensión tan excelente. La delantera, que en las curvas hace el coche “neutro”, casi sin efecto subvirador, y permite mandar el coche siempre y exactamente donde quiere el conductor. La trasera que realizando ligeros virajes en las ruedas del tren trasero respalda con suavidad y progresividad cualquier maniobra.

Para darse cuenta basta con entrar en una curva a gran velocidad. El Alfa 166 recorrerá la primera parte de la trayectoria con la precisión de un coche de tracción delantera. Pero al soltar ligeramente el acelerador a mitad del recorrido, “se cerrará” levemente, pincelando la curva con un ligero efecto sobrevirador. Entonces, no queda más que acelerar otra vez para obtener un realineamiento suave e inmediato.

Aunque la agilidad del Alfa 166 puede ser percibida inmediatamente por quien quiera (incluso por un piloto poco experto) que realice un trayecto mixto-rápido. De hecho, el coche da una respuesta tan inmediata, suave y progresiva (sin tiempos muertos, o balanceo, o reacciones en dos fases) que se tiene la impresión de estar a bordo de un automóvil indiscutiblemente más compacto.

TODOS LOS PUNTOS DE FUERZA

Sólido e importante pero ágil y listo para moverse, el Alfa 166 se distingue por un estilo fluido, limpio y lleno de encanto, que alterna unas líneas suaves con unas aristas de tensión.

El “family-feeling”, o si se prefiere la unidad de espíritu con los demás modelos de la gama Alfa Romeo actual, es evidente como lo es el vínculo con una gloriosa tradición, captada y reinterpretada en vista de la sensibilidad y del gusto estético actuales. Además, el Alfa 166 posee dos dotes esenciales para una gran berlina: el gran equilibrio y la sobria coherencia que son la mejor expresión del estilo italiano.

El nuevo modelo se dirige a los automovilistas exigentes, que aprecian la tecnología sofisticada y piden al coche gran calidad de la vida a bordo, seguridad y, naturalmente, placer de conducir.

Se ofrecen cinco propulsores: cuatro de gasolina (2.0 Twin Spark 16V de 155 CV – 114 kW; 2.0 V6 turbo de 205 CV – 151 kW; 2.5 y 3.0 V6 24V de 190 CV – 140 kW y de 226 CV – 166 kW respectivamente). Y uno de gasóleo: el 2.4 JTD de 136 CV – 100 kW. Se caracterizan por un excelente nivel de potencia y de par, y se destacan por tecnología, prestaciones, fiabilidad y compatibilidad medioambiental.

El 2.0 Twin Spark es el clásico doble árbol de Alfa Romeo, utilizado en la versión más moderna, con culata multiválvulas, variador de fase, doble encendido y colector de admisión de geometría variable para optimizar el par y por tanto la facilidad de conducción, incluso a un bajo número de revoluciones. El 2.0 V6 turbo combina la potencia del turbo con el placer de los 6 cilindros: un binomio exclusivo en su categoría. El 2.5 y el 3.0 V6 24V expresan valores de potencia y de par excelentes en su clase. Por último, el 2.4 JTD ofrece prestaciones importantes, un alto valor de par disponible ya a bajos regímenes y una marcha sumamente flexible, gracias al innovador sistema de inyección directa Unijet de tipo Common Rail y a la turbina de geometría variable.

Modernos y fiables también son los cambios del Alfa 166. El manual es silencioso, exacto y requiere un esfuerzo de inserción de las marchas indiscutiblemente reducido. La versión de cinco marchas se aplica en los motores 2.0 Twin Spark y 2.5 V6. En cambio, se ofrecen seis marchas para el 2.4 JTD, el 2.0 turbo y el 3.0 V6. La sexta destaca las características de deportividad y confort de conducción en los propulsores de gasolina, mientras en el turbodiesel ayuda a reducir significativamente el consumo y aumenta el funcionamiento silencioso.

Para los dos V6 atmosféricos también se ofrece el cambio automático controlado electrónicamente. Se trata de un dispositivo nuevo y muy moderno: el Sportronic autoadaptador. A la función manual secuencial añade la capacidad de adaptarse al estilo de conducción del piloto y a las condiciones del recorrido, eligiendo por sí solo la mejor estrategia de cambio de marcha en función de numerosos parámetros.

De los cambios a la suspensión. El Alfa 166 debe una gran parte de su excelente comportamiento en carretera precisamente a ella. La delantera adopta un sistema de paralelogramo alto, evolución de la que se monta en el Alfa 156, mientras la trasera es de brazos múltiples. Una combinación sofisticada, que consigue conciliar maniobrabilidad y confort, garantizando al coche la máxima estabilidad y precisión de conducción.

Para ofrecer al conductor el dominio total del coche en todas las condiciones, el buque insignia de Alfa también aprovecha otras soluciones técnicas de vanguardia: el sistema ABS de sensores activos con repartidor electrónico de la fuerza frenante, el Anti Slip Regulation y el Traction Control System, para controlar la tracción; y además el Sport Throttle Response, que permite elegir el estilo de conducción preferido.

En el frente de la seguridad, además de los ya tradicionales equipamientos, que van de los dos airbags (uno de los cuales con sensor de presencia del pasajero) a los pretensores delanteros, al Fire Prevention System, el Alfa 166 ofrece faros de Xenón y airbags laterales. Sin contar con los 140.000 daNm/rad de rigidez torsional que constituyen una base excelente para realizar un automóvil intrínsecamente seguro.

Si el placer de conducir desde siempre es la dote principal de los coches de la Marca, el placer de viajar se convierte en una característica imprescindible cuando nos encontramos ante una gran berlina de clase. En el Alfa 166 no se ha dejado nada al azar. El habitáculo amplio y con formas regulares permite aprovechar al máximo el espacio. Los asientos son deportivos, pero confortables y fáciles de regular. El climatizador automático garantiza las condiciones ideales para prestar atención a la conducción y para el bienestar del conductor y de los pasajeros.

A la excelente calidad de la vida a bordo también ayuda el Cruise Control que, manteniendo automáticamente la velocidad de crucero seleccionada por el conductor, permite conducir totalmente relajados. Y además el Integrated Control System, un sofisticado aparato electrónico que controla el climatizador, el ordenador de a bordo, el radiocassette, el equipo de alta fidelidad, el teléfono GSM y el navegador vía satélite.

Tanto confort, tecnología sofisticada, motores potentes y estilo original: éstos son los principales puntos de fuerza del nuevo modelo. Pero no hay que olvidar el cuidado minucioso de los detalles, los numerosos opcionales y accesorios y las amplias posibilidades de combinar materiales y colores.

Quien compra un Alfa 166 puede elegir entre tres tapizados de varios colores, capaces de satisfacer asimismo a la parte más exigente de la clientela de este segmento de mercado: el elegante, basado en los tonos cálidos del beige; el deportivo, que combina el gris oscuro y el negro, y el clásico, en el que dominan los tonos gris claro. Como opcional, pueden solicitarse también tapizados de piel Red Style y Blue Style. El primero se ha reservado a las versiones “Super” (2.0 V6 turbo y 3.0 V6) y el otro se ofrece en todas las demás versiones del Alfa 166.

Completan la oferta 12 brillantes colores exteriores. Entre ellos, dos colores pastel y ocho metalizados, además de dos tonos con efecto iridiscente, debido a un uso especial de las pinturas nacaradas: el ya clásico “Nuvola” y el nuevo “Aurora”.

El Alfa 166 se ha construido en la planta de Rivalta, a 20 kilómetros de Turín. En cambio, los motores de seis cilindros vienen de Arese (Milano), mientras el 2.0 Twin Spark se ha fabricado en la planta de Pratola Serra (Avellino).

El nuevo buque insignia de la casa de la Culebra se comercializará en Italia a partir de finales de septiembre y paulatinamente en toda Europa antes de final de octubre.

Esta entrada fue publicada en Alfa Romeo. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario