Alfa 156: La berlina deportiva reinventada

Alfa Romeo presenta su nuevo modelo del segmento mediano. Se llama Alfa 156 y es una berlina deportiva que ha nacido de una gran tradición para reinterpretar el espíritu de la Marca con la técnica automovilística más moderna.
Por tanto es un coche que encierra todo el patrimonio de deportividad y de excelencia de los motores de la marca en una línea que ha nacido de la elegancia y del gusto de la escuela italiana.
Un automóvil fascinante por su estilo y sus prestaciones, una berlina que además de fijar nuevos estándares de comportamiento en carretera y en el placer de conducir, también expresa una concepción inédita de deportividad, en la que convergen el confort y la elegancia de un coche de prestigio. La gama del Alfa 156 se compone de seis versiones: cuatro son de gasolina y dos turbodiesel. Son de gasolina: el 1.6 T. Spark con motor de 120 CV; el 1.8 T. Spark (144 CV), el 2.0 T. Spark (155 CV) y el 2.5 V6 24V con propulsor de 190 CV combinado con un cambio de 6 marchas. Hay dos versiones de gasóleo, ambas equipadas con los nuevos propulsores Unijet de inyección directa sobrealimentados con turbocompresor e intercooler: son el 1.9 JTD de 105 CV con propulsor de 4 cilindros y el 2.4 JTD (136 CV) con motor de 5 cilindros.

Línea y habitáculo
De 4,43 metros de largo, 1,74 de ancho y 1,41 de alto, el Alfa 156 es una berlina tres volúmenes agresiva y compacta: la distancia entre ejes es de 2595 milímetros (55 más que el Alfa Romeo 155).
Es un coche seguro, sólido y capaz de transmitir al suelo toda la potencia del motor. Su línea, limpia y fascinante, está marcada por algunos rasgos característicos, detalles estéticos exclusivos que definen la fuerte personalidad del nuevo modelo y dan la posibilidad de reconocerlo inmediatamente.
Por ejemplo, el escudo es una presencia importante de la que parece que se desarrolla, idealmente, todo el coche. En primer lugar los dos “bigotes” laterales y las cuatro pequeñas tomas de aire y después el cristal único de los grupos ópticos con los cuatro faros redondos incorporados, y más arriba, la gran V del capó.
Unos cuantos elementos y el Alfa 156 cobra forma. La parte frontal se completa con los “hombros” anchos, los guardabarros, las ruedas a ras de la carrocería, la gran boca con las luces antiniebla y la toma de aire, los parachoques integrados en un guardabarros que casi es una parte integrante de la carrocería y la placa de la matrícula lateral.
Línea muy personal en la vista de perfil. Ante todo por el “codo” de la ventanilla donde va colocada la manilla de la puerta trasera, y luego por la línea del lateral, que insiste en las ruedas, pero en el centro se aplana sobre una superficie limpia, donde la manilla de la puerta delantera, colocada en una posición de relieve, es la que une idealmente los dos tramos marcados de los pasos de ruedas. Completa esta vista la parte acristalada que es bastante reducida para dejar sitio a unos laterales altos, pronunciados y protectores.
La parte trasera también es agradable luciendo asimismo un fuerte aspecto característico. De hecho, la parte trasera del Alfa 156 es compacta, ligeramente inclinada y cuneiforme. La luneta tiene forma de gota. Los grupos ópticos están engarzados en la carrocería. La marca se encuentra en la parte superior, en un maletero con un corte muy personal.
El habitáculo está construido alrededor del puesto del conductor, como es natural en una berlina con un fuerte carácter deportivo. Ante la vista de este último, el velocímetro y el cuentarrevoluciones son dos instrumentos redondos y separados, según el planteamiento de sabor clásico. La palanca del cambio está al alcance de la mano, alta y cerca del volante. El salpicadero, que se caracteriza por unas formas envolventes, monta en el centro la consola dotada de tres instrumentos menores, también redondos y orientados hacia el piloto. Más abajo se encuentran la radio integrada (cuando está presente), los mandos de la climatización y el cenicero.
El habitáculo del Alfa 156, muy lineal, nace de un cuidadoso diseño de la ergonomía, de la acústica y de la climatización. El volante así puede regularse en altura y profundidad, así como es regulable en altura, con un recorrido de 40 milímetros, el asiento del conductor. La regulación del respaldo es continua para poder realizar hasta el mínimo ajuste.
El confort acústico se ha cuidado limitando en un principio el ruido de los motores y minimizando el ruido aerodinámico. El sistema de ventilación es sumamente eficiente y se ha puesto a punto para crear un efecto de clima, más que de ventilación directa.

Motores de gasolina y turbodiesel
Por lo tanto, se ha conseguido una línea fuerte y expresiva para el nuevo modelo Alfa Romeo y además las prestaciones y el placer de conducir, para ofrecer un coche bonito, divertido a la hora de conducir, seguro y fiable en cualquier situación.
Los motores del Alfa 156 son propulsores generosos, con las mejores potencias específicas en su clase de cilindrada. Tres de los motores de gasolina son Twin Spark y pertenecen a la reciente familia de propulsores modulares fabricados en Pratola Serra.
El 1.6 T. Spark 16V va equipado con un variador de fase electrohidráulico. El 1.8 T. Spark 16V, además del variador de fase, adopta conductos de admisión de geometría variable, para garantizar un suministro de potencia excelente (ya alrededor de 3.000 r.p.m. se ofrece el 90% de la potencia máxima). Dispositivos a los que el 2.0 T. Spark añade dos árboles de equilibrado contrarrotantes que les aseguran la marcha silenciosa y la ausencia de vibraciones típicas de un motor de 6 cilindros. En lo alto de la gama se encuentra el 2.5 de seis cilindros y 24 válvulas, primer motor de gasolina del Alfa Romeo que adopta la gestión electrónica del cuerpo de mariposa. Se trata de una solución técnica que permite obtener un desarrollo de potencia plena y sin incertidumbres a cualquier número de revoluciones del motor. El propulsor va acoplado a un cambio de seis marchas con sexta marcha de potencia.
Los propulsores turbodiesel del Alfa 156 representan, asimismo, una novedad mundial. De hecho, con ellos se aplica por primera vez en coches de serie el revolucionario sistema de inyección directa Unijet, fruto de la investigación de Fiat e industrializado por Robert Bosch. En estos motores la presión de inyección no depende del número de revoluciones del propulsor, sino que está gobernada de forma independiente por un sistema de control electrónico. El ciclo de inyección prevé un pre-encendido gracias a una brevísima inyección piloto de gasóleo. De esta forma el funcionamiento es más regular, se reducen el consumo y las emisiones al igual que el ruido.
El motor cuatro cilindros 1.9 JTD (la sigla significa turbodiesel Unijet) desarrolla 105 CV y un par de 26 mkg a 2000 r.p.m., mientras que el cinco cilindros 2.4 JTD suministra 136 CV de potencia y 31 mkg de par también a 2000 r.p.m. Los dos propulsores poseen el brío y las prestaciones que no hacen sentir nostalgia de los motores de gasolina.

Suspensión, chasis y mecánica
Un coche extraordinario por el agarre a la carretera, la facilidad de manejo y la maniobrabilidad, el Alfa 156 debe gran parte de su excelente comportamiento en carretera a la geometría de la suspensión. La delantera adopta un sistema de cuadrilátero, que une la gran estabilidad, típica de la tracción delantera, a una precisión excepcional de conducción. De hecho, con este sistema, la cinemática de la rueda garantiza siempre el máximo agarre del neumático independientemente de los movimientos de la carrocería y de la suspensión, y por lo tanto la máxima adherencia en las curvas, en la tracción y al frenar. La suspensión trasera es de tipo McPherson de ruedas independientes, con una cinemática de la rueda capaz de adaptarse armónicamente a las prestaciones de la suspensión delantera para garantizar estabilidad a altas velocidades y agilidad e inmediatez en los recorridos mixtos. Además, adopta una traviesa de aluminio innovadora y tecnológica.
Por último, el calibrado (flexibilidad y amortiguación) de la suspensión del Alfa 156 permite al coche dar una respuesta excelente incluso al absorber los obstáculos del firme de la carretera. Son unos resultados excelentes, debidos también a una rigidez torsional muy alta, de verdadero deportivo (110.000 mkg/rad).
Para todas las versiones, el sistema de frenos es de tipo hidráulico servoasistido, dotado de ABS con sensores activos y repartidor electrónico EBD. Los discos delanteros tienen un diámetro de 284 mm (autoventilados) o de 281 mm (1.6 y 1.8 T. Spark; 1.9 JTD), los traseros de 251 mm. Por tanto, un sistema sumamente eficiente. El Alfa 156 lanzándose a 100 km/h se para en 39 metros.
La dirección es sumamente exacta a altas velocidades para conducir de forma deportiva y ligera en las fases de aparcamiento o en las bajas velocidades, garantizando maniobras confortables. Este resultado es posible gracias a una relación muy directa: poco más de 2 vueltas del volante para el giro completo. La asistencia se obtiene con un sistema de gran eficacia y unas soluciones especiales reducen al mínimo las vibraciones transmitidas al volante.
El Alfa 156 adopta varios tipos de cambio. Uno está destinado a los Twin Spark y otro a las motorizaciones diesel. De este último deriva el cambio de seis marchas, con sexta de potencia reservada al 2.5 V6 24V de gasolina. También, en las versiones de gasolina de cuatro cilindros también se ha introducido el embrague de mando hidráulico coaxial que garantiza un buen rendimiento, una carga limitada en el pedal y una extraordinaria y duradera fiabilidad.

Seguridad
Siendo la expresión más moderna de la nueva deportividad de Alfa Romeo, el Alfa 156 por lo tanto es un coche brioso, fácil de controlar y que puede ofrecer un gran placer de conducir. También es un coche muy seguro.
La seguridad preventiva se ve favorecida por un ambiente silencioso y confortable, por una exacta regulación del clima y por una disposición excelente de todos los mandos.
La seguridad activa es el resultado de la precisión de conducción, de una excepcional estabilidad y de su sistema de frenos dotado de ABS y EBD (Electronic Brake Distributor).
La seguridad pasiva es el resultado de una combinación de elementos: estructura delantera de deformación controlada con largueros y columna de la dirección colapsables por un lado y un habitáculo muy rígido por el otro. Y también, barras de protección en las puertas y FPS (Fire Prevention System). El airbag del conductor se monta de serie en todas las versiones. El segundo airbag monta un sistema para detectar la presencia del pasajero y puede desactivarse al transportar niños en la silla especial para niños. Para el Alfa 156 también se ofrecen los airbags laterales, en la configuración integrada en el asiento, la ubicación que – según los estudios realizados – garantiza la protección más eficaz. Los cinturones de seguridad, dotados de pretensores, llevan una doble fijación en el asiento, que les garantiza el tensado adecuado, independientemente de la talla del ocupante.
Gracias a estos dispositivos el Alfa 156 supera ampliamente todas las pruebas de seguridad que dictan las normas comunitarias más recientes.

Calidad y fiabilidad
Un coche que ha nacido en función de la calidad, que para el cliente significa disponer de un coche fiable en cualquier circunstancia, el Alfa 156 se ha diseñado recurriendo a las técnicas más modernas de análisis y prevención de los posibles defectos (FMEA, Failure Mode and Effect Analysis). Ha sido sometido a pruebas de fatiga y de duración por un total de seis millones de kilómetros recorridos en todas las latitudes incluso en climas límite.
La calidad de los componentes utilizados en la producción está garantizada por el proveedor mismo.
La de cada operación de montaje es certificada por el operario que la ha realizado (con un sello personalizado) o por una máquina que expide un certificado de conformidad.
Los resultados de todos los controles se anotan en un “informe de ensayo” que acompaña a todos los coches en su recorrido a lo largo de la línea.
Además de la aprobación de cada operación, al final de la línea de cada Unidad Operativa (Estampación, Chapistería, Pintura y Montaje) se certifica la conformidad global del producto acabado.
La fiabilidad dinámica de cada Alfa 156 producido es probada en el circuito por los pilotos de pruebas de Pomigliano, mientras que algunos coches sufren un test aún más riguroso, que puede llegar hasta 180 kilómetros de carreteras extraurbanas y recorridos en autopista. Pero no es suficiente.
De la calidad objetiva a la percibida. Antes de abandonar la planta, el Alfa 156 se somete aún a dos tipos de control, destinados a simular la impresión despertada por el coche en el cliente que lo ve o lo conduce por primera vez.
En el primer caso, se trata de un control estético y funcional idéntico al que realiza un posible comprador dentro de un salón de automóviles: comprueba el cierre de las puertas, la apertura de la guantera, el aspecto de la pintura. En el segundo, se trata de una prueba en carretera realizada por empleados que se ponen en el lugar del cliente que sube al coche para dar una vuelta de prueba.
Se construye en plantas dotadas de sistemas de control de los más modernos del mundo por operarios formados (de 80 horas como mínimo a 320 horas como máximo para cada operario del montaje).

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