9º Maxi Tuning Show Festival, las carreras

Escrito por SandMan. Motorpasion
ImageDurante todo el fin de semana, en el Circuit de Catalunya pudimos disfrutar como sonido de fondo de las sesiones que componían el Campeonato de Catalunya de Automovilismo, con las Mitjet Series, la Copa Nissan Micra, la Master Junior Formula, la Formula Replica Seven, la Formula 2000 además del Open de España de Resistencia.

La Copa Nissan Micra digamos que fue lo más tranquilo. Según comentó el speaker por megafonía, estos pequeños bichitos de circuito equipaban el motor 1.6 de 120 CV y estaban casi de serie. Puede parecer un potencia escasa, pero pensando en el peso de estos pequeños utilitarios y viendo como pasaban por meta, tenían pinta de divertidos.

Y lo mejor, para mi gusto, aunque tal vez porque era lo más particular, las MitJet Series, con esos mini bólidos a escala 5:8 (al igual que los Legends Cars) que con sus 150 CV, zumbaban que daba gusto. La carrocería predominante era la que imitaba a las Serie 3 de BMW, aunque también abundaban los mini Porsche 911  y un solitario Renault Megane. Si os pilla alguna de las series cerca de casa, es totalmente recomendable asistir a verlos en directo.

El resto, la Master Junior Fórmula, la Fórmula Replica Seven (esta me dió bastante pena perdermela) y la Fórmula 2000 no pude verlas, no coincidí en la grada con ellas, así que poco puedo comentarla. De hecho, ni siquiera ví los coches por los box o aledaños.

Y el sábado por la tarde, las tandas de aceleración, la prueba estrella del fin de semana. No por espectacularidad, sino porque cualquier participante de la concentración que tuviese un coche de más de 200 CV podía desfogarse en la recta de meta.

El formato de este año fue algo descafeinado para mi gusto, ya que no eran tandas eliminatorias, se emparejaron los coches de potencias similares y sólo se clasificaban los 16 mejores tiempos. Así que aún habiendo perdido tu tanda, podías pasar a la gran final.

Ese fue el momento de ver el verdadero potencial de Toyota Supra de Matías, esa bestia preparada por Titan Motorsports con más de 1.000 CV. Aunque incomprensiblemente, el mejor tiempo lo hizo con el Dodge Viper (¡me sobra el dinero!), bajando algunas milésimas de los 12 segundos.

Según me comentaron en el AMCCC, este año el nível era muy superior al de la edición anterior. Chevrolet Corvette Z06, dos Porsche 911 Turbo, Audi RS4, un Subaru Impreza bastante tocadito, Mitsubishi Lancer Evo y alguna sorpresa más, como el endemoniado Fiat Uno Turbo matagigantes. Impresionante como iba el bichito ese.

Algunas curiosidades de la tanda inicial. Un Audi S4 Avant marcó mucho mejor tiempo que el Audi RS4, el reto entre la Ford F-150 Lightning y una Nissan Navara con llantas de nosecuantas pulgadas resultó ser la nota graciosa, tardando la segunda en cruzar los 400 metros casi un minuto (ganas de exhibirse que tenía el chaval, no todos los días te puedes pasear por la recta de Montmeló con la grada llena) y lo difícil que lo tuvieron los americanos para ganar a coches más modernos, o incluso no ganarles.

Ya en la final, con sólo 16 coches en pista, el Fiat Uno Turbo seguía deshaciéndose de quién se le pusiese por delante, llegando incluso a vencer al Chevrolet Corvette ZR-1. La salida del ‘Vette fue casi un pecado, pero hay que reconocerle el mérito al utilitario.

Y ya con 4 contendientes sobre la pista, Toyota Supra, Porsche 911 Turbo, Fiat Uno Turbo y Dodge Charger R/T, tocaba ponerse las pilas. Y así fue, porque en esas carreras fue donde se pudieron ver lo mejores tiempos.

En la primera semifinal, el Porsche 911 Turbo no le dió tregua al Fiat Uno Turbo, que a partir de ese momento, encontró la horma de su zapato. En la otra semifinal, monólogo de Matías frente al Charger R/T. De primeras, ya se sabía que era una batalla perdida.

Y pasamos a la primera final, la de consolación, en la que se enfrentaron el Dodge Charger R/T y el Fiat Uno Turbo, con victoria clara para el yankee. Por alguna irregularidad en la salida, tuvo que ser repetida, con idéntico resultado, pero por un margen mucho más ajustado. Una décima si no recuerdo mal… Y llegó la gran final, al mejor de tres tandas, entre el Toyota Supra y el Porsche 911 Turbo. Lo del mejor a tres tandas sólo sirvió para alargar un poco más la cosa, porque Matías con su coche era insuperable (con buena po… bien se fo…, dice el dicho).

¿La única pega de las carreras? Las declaraciones de Matías al finalizar, totalmente fuera de lugar. Hay que saber perder (como el año anterior), pero más importante es saber ganar, y Matías ha demostrado que no sabe hacer ni una cosa ni la otra…

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