80 Aniversario del record establecido por Fritz von Opel a bordo del RAK 2

La Edad de la Propulsión por Cohetes comenzó en Mayo de 1928 en el circuito de carreras AVUS de Berlín
Von Opel vuela satisfactoriamente en aeroplano propulsado por cohetes un año más tarde

Rüsselsheim. Ante los ojos de 3.000 invitados, la edad de la propulsión por cohetes comenzó el 23 de mayo de 1928 en el circuito de carreras AVUS de Berlín.

Aquel fue el día, con una larga columna de fuego y humo quemándose tras su brillante y negro coche de carreras en forma de cigarro equipado con dos enormes alerones para mantener a la máquina pegada a la tierra, en que Fritz von Opel estableció un record de velocidad punta para coches propulsados por cohetes estimado de 238 km/h en su RAK 2.

Von Opel, nieto de Adam Opel fundador de Opel Motor Car Company, y sus compañeros Friedrich Sander y Max Valier usaron 24 cohetes de combustible sólido empaquetados con 120 kilos de explosivos para propulsar hacia delante el RAK 2. Cada vez que von Opel pisaba el acelerador encendía dos cohetes que aumentaban la potencia hasta que alcanzó la máxima intensidad y su récord mundial.

“Dejé de pensar. Yo actuaba solo por instinto, con fuerzas incontrolables rugiendo tras de mí”, dijo efusivamente von Opel cuando salió del coche.

Con la adrenalina fluyendo todavía, von Opel anunció inmediatamente su objetivo final: Él quería volar en un aeroplano propulsado por cohetes. “Sueñe con nosotros con el día en el que la primera nave espacial puede volar alrededor de la tierra más rápido que el sol”, exhortaba von Opel a la muchedumbre.

Poco más de un año después, el 30 de septiembre de 1929, von Opel bebió un pequeño trago de aquel sueño cuando se convirtió en el primer hombre en volar en un avión propulsado por cohetes.

“El Avance en el Espacio”

El sueño comenzó cuando Max Valier, astrónomo del Sur del Tirol, piloto de pruebas y autor de “El avance en el Espacio” se acercó a von Opel en 1927 buscando apoyo para la investigación de los motores de cohetes de Valier. Von Opel, conductor de coche de carreras y piloto, reconoció el potencial de la tecnología de propulsión por cohetes así como su valor publicitario para la compañía de su familia. De ahí en adelante, la fábrica de Opel en la ciudad alemana de Rüsselsheim comenzó a investigar las formas innovadoras de propulsión, midiendo el empuje de varios tipos de cohetes sobre un banco de pruebas especialmente construido para este propósito. El ingeniero y fabricante de cohetes Sander, con sede en la cercana Bremerhaven, les entregó innovadores cohetes de combustible sólido. Sander ya había construido su reputación fabricando cohetes para operaciones de rescates marítimos; sus misiles fueron usados para propulsar cabos a barcos en apuros.

En la primavera de 1928, la empresa anunció el estreno público de un coche con propulsor de cohetes, llamado RAK 1. El acontecimiento ocurrió el 11 de abril en la pista propiedad de la compañía en Rüsselsheim, la primera pista de carreras y pruebas permanente de Alemania. En sólo ocho segundos, el RAK 1 alcanzó una velocidad de 100 km/h, antes de ir en punto muerto a una parada. La prueba de conducción fue aclamada como un nuevo triunfo tecnológico; los reportajes periodísticos estaban llenos de entusiasmo ante el futuro. Las fantasías de vuelos fiables a América y el desarrollo de naves espaciales comenzaron a parecer a una posibilidad.

“Sentado sobre 120 kilos de explosivos –suficientes para volar un barrio entero”

Como la pista de la compañía Opel no estaba diseñada para velocidades superiores a 140 km/h, Fritz von Opel eligió la pista de alta velocidad de AVUS en Berlín para su nuevo récord de prueba de un re-diseñado tecnológica y aerodinámicamente RAK 2.

La pista de AVUS suponía un lugar notable para presentar al público el innovador sistema de propulsión de Opel. Los 3.000 invitados del mundo del espectáculo, los deportes, la ciencia y la política se reunieron en la tribuna norte antes de la prueba. La estrella de cine Lilian Harvey y el ídolo del boxeo Max Schmeling estaban entre los famosos en las gradas.

El vehículo de cohetes todavía estaba oculto por una lona, cuando Johann Schütte, Presidente de la Sociedad Científica para el Vuelo, se dirigió a la audiencia, honrando el trabajo de Valier.

El RAK 2 fue desvelado y llevado a la línea de salida, donde los cohetes fueron instalados y conectados a los cables de ignición. La audiencia miró el coche de cohetes con temor: Una carrocería fina y negra montada sobre los chasis tomados prestados del Opel 10/40 PS. Tenía incrustados dos alerones de gran tamaño para compensar las fuerzas ascensionales y prevenir un vuelo involuntario. Con la potencia de 24 cohetes, encendidos por un sistema eléctrico especialmente desarrollado activado por pedal y generando 6.000 kilogramos en el arranque, el RAK 2 fue diseñado para alcanzar una velocidad superior al record de 200 km/h, pero nadie sabía exactamente cuánta velocidad podría alcanzar.

Von Opel, de 29 años, llevando la chaqueta y las gafas protectoras de un aviador, estaba sentado tras el volante “viniéndole a la cabeza inquietantes pensamientos”, como él recordaría más tarde, “sentado sobre 120 kilos de explosivos –suficientes para volar un barrio entero”.

“Incontrolables fuerzas rugiendo tras de mí”

Finalmente, sólo el legendario piloto de coches de carreras de Opel Carl Jörns, Valier y el fabricante de cohetes Sander permanecieron al lado del piloto. Von Opel comentó más tarde: “Sander me da la mano. ¿Por qué tanta formalidad?”.

Pronto estuvo claro para él.

“Piso el pedal de ignición y los cohetes rugen detrás de mí, lanzándome hacia delante. Es liberador. Piso el pedal otra vez, otra vez y -me agarra con rabia- una cuarta vez. A mis lados, todo desaparece. Todo lo que veo ahora es que la pista se estira ante mí como un gran lazo. Piso cuatro veces más, rápidamente -ahora viajo sobre ocho cohetes. La aceleración me da un empujón. Dejo de pensar. Actúo solo por instinto, con fuerzas incontrolables que rugen tras de mí”.

La enorme velocidad causó que la parte delantera del coche de cohetes se levantara al final de la prueba: Los alerones no estaban regulados para contrarrestar suficientemente la tendencia a levantarse. Sólo las rápidas reacciones del piloto mantuvieron el RAK 2 en tierra, evitando una catástrofe.

En menos de tres minutos, el espectáculo había terminado. Von Opel y su coche de cohetes se convirtieron en la sensación de la noche a través de las noticias del mundo entero: La máxima velocidad durante la prueba de establecimiento de récord fue 238 km/h.

La estrella de la pantalla Lilian Harvey confesó a un reportero: “Me gustaría montar en el coche de cohete con Fritz von Opel”. La revista “Das Motorrad” (la Motocicleta) escribió: “Nadie pudo escapar a la impresión de que habíamos entrado en una nueva era. El coche de Opel con un motor de cohetes podría ser el primer paso práctico hacia la conquista de espacio”. La estrella de cine mudo americano Jackie Coogan fue fotografiada sentándose en un prototipo del RAK.

“El cohete Fritz” se había convertido en un héroe, aunque tenía nuevos desafíos ante sí. Un mes más tarde, en junio de 1928, el equipo estableció un nuevo récord mundial de la velocidad sobre raíles en una prueba no tripulada del RAK 3 en una pista cercana a Celle-Burgwedel especialmente cerrada.

Unas semanas más tarde, en el intento de superar aquel registro, el RAK 4 se destruyó en una explosión masiva. A continuación siguieron posteriores pruebas con una motocicleta con propulsor de cohetes, pero fueron interrumpidas por las autoridades por ser demasiado peligrosas.

La clave del éxito fue encontrar un avión que pudiera resistir el potente empuje

El equipo estaba bajo la presión del tiempo. Otros hombres a lo largo y ancho del mundo tenían el mismo sueño del vuelo espacial. El americano Robert Goddard había lanzado satisfactoriamente un cohete abastecido de combustible líquido en su granja Aunt Effie en Massachusetts en 1926, dos años antes.

Von Opel y Sander tuvieron problemas para encontrar un avión robusto y lo bastante seguro como para resistir un lanzamiento de cohetes. Trataron sin éxito de construir su propio avión y quedaron decepcionados por algunos otros modelos fabricados en los alrededores. Eventualmente trabajaron con un hombre llamado Julius Hatry.

“Desde 1927 hasta 1929, yo había estado trabajando en modelos para aeroplanos propulsados por combustible y cohetes. Había volado satisfactoriamente modelos y había decidido construir un avión tripulado”, dijo Julius Hatry en una entrevista en el año 2000. Al principio él rechazó la oferta de von Opel de formar un equipo. Cuando descubrió que el magnate de los coches estaba entonces en negociaciones para comprar uno de sus aeroplanos para su modificación, Hatry se retractó.

El 10 de septiembre de 1929 en un coto de caza a las afueras de Rüsselsheim, von Opel, Hatry y Sander hicieron sus primeras pruebas, con sólo un puñado de espectadores seleccionados, incluyendo a un fotógrafo del New York Times. Los aviadores prepararon uno de los aviones construidos especialmente por Hatry con 100 cohetes de cilindro en la parte trasera; cada cilindro estaba empaquetado por 90 kilogramos de explosivos.

Fue un fracaso absoluto. El avión permaneció en tierra y se quemó. El problema, según creían, estaba en el lanzamiento inicial.

En una segunda tentativa ese día, el grupo usó un lanzador de goma estándar. Una vez en el aire -quizás sólo a un metro o dos de altura- von Opel lanzó sus cohetes y voló 1.400 metros.

El New York Times publicó la foto en su edición dominical del 6 de octubre. Pero para los verdaderos aviadores, sin el crucial lanzamiento del cohete sin ayuda, aún no habían logrado volara “a reactor”.

Después de unos ajustes, ellos lo intentaron otra vez en secreto el 17 de septiembre de 1929 con Hatry en la cabina. Funcionó. Hatry voló aproximadamente 500 metros a una altura de unos 25 metros sobre la tierra con la ayuda de dos cohetes de catapulta que crearon 700 kilogramos de empuje. Era bastante para que von Opel, con un gran instinto mediático, organizase otro acontecimiento para darse publicidad.

El 30 de septiembre de 1929, en el aeropuerto Rebstock de Franckfurt ante una gran muchedumbre, con cineastas franceses cámara en ristre, el equipo empaquetó 16 cohetes en la cola del avión de Hatry. Encendieron manualmente los cohetes de catapulta uno por uno, pero los cohetes se encendieron muy tarde para proporcionar el empuje hacia arriba que von Opel necesitaba para elevarse sobre la tierra. Los cohetes de lanzamiento fallaron al encenderse también una segunda vez.

Sander no había contado con una tercera tentativa. Sólo le quedaban 11 cohetes, cada uno con un tiempo de ignición de aproximadamente 24 segundos y 24 kilogramos de empuje. Él se mostraba cauteloso de intentarlo una tercera vez, pero von Opel insistió.

Con Sander y Hatry finalmente de acuerdo, von Opel subió a bordo otra vez. Aquella vez funcionó al principio, el avión lanzado sólo con la potencia del cohete voló a 150 kilómetros por hora estimados aproximadamente a 25 metros sobre la tierra durante 80 segundos.

La Era de los Cohetes había empezado.

“Él Espera Ver a Hombres De Negocios Cruzar el Atlántico en Aviones de Cohetes”

Seis cohetes fallaron al encenderse y la gasolina se acabó rápido, obligando a von Opel a hacer un aterrizaje forzoso. Nadie resultó herido, pero el avión quedó destruido, aunque no le importo ni a von Opel ni a su equipo.

“¡Mi primer vuelo con cohetes! Quereis oír algo sobre mis impresiones y emociones diez minutos después de mi vuelo cuando yo mismo apenas podía comprender mi alegría”, escribió en un artículo para el New York Times, telegrafiado a Estados Unidos

“Es mágico volar así, impulsado por nada más que los gases de combustión que salen de los motores a 800 kilómetros por hora. ¿Cuándo seremos capaces de aprovechar toda la potencia de estos gases? ¿Cuándo seremos capaces de volar alrededor del mundo en cinco horas? Sé que esto llegará y tengo una visión de los futuros viajes mundiales que unirán a toda la tierra para vivir como un solo individuo.

Entonces corrí hacia esta visión como un sueño sin sentir espacio ni tiempo. Una máquina que vuela casi por sí misma. Apenas tengo que tocar los mandos. Siento sólo la alegría embriagadora de este primer vuelo”.

Inmediatamente, el trío hizo proyectos para su siguiente avión, su siguiente vuelo.

Un mes más tarde, sin embargo, las bolsas se estrellaron en el mundo entero, llevando a Alemania -y al mundo- a caer en picado.

El sueño de von Opel, sin embargo, no había terminado. Un artículo del New York Times fechado el 24 de diciembre de 1929, dice que el jefe de la Opel Motor Car Company contó a los reporteros a su llegada a Estados Unidos: “Él espera Ver a Hombres De Negocios Cruzar el Atlántico en el Aviones de Cohetes”.

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